Estados Unidos de América

22 y 23 de Abril de 2001
El Intento Disuasivo de los Ballenger
Carolina del Norte, Catawa, Hickory

El domingo 22 de abril de 2001, el avión presidencial venezolano que había despegado de Quebec, Canadá, aterrizaba en el modesto aeropuerto de Hickory, Carolina del Norte, un pequeño pueblo estadounidense con una población inferior a cuarenta mil (40.000) habitantes.

El Presidente venezolano había sido invitado a esta localidad por Cass Ballenger, conservador, representante republicano al Congreso de los Estados Unidos de América por el décimo distrito congresional del estado de Carolina del Norte, y a la sazón, Presidente del Subcomité sobre el Hemisferio Occidental del Comité de Relaciones Internacionales de la cámara baja.

El congresista Ballenger, también empresario, había venido siendo reelegido al Congreso estadounidense desde su primera victoria en 1986. Ballenger, conocía a Venezuela y era además copresidente del caucus venezolano, creado para “promover los intereses mutuos con Estados Unidos”.

Hugo Chávez y Cass Ballenger se habían reunido varias veces, y ahora éste le había invitado a conocer su pueblo natal “…para ver Estados Unidos como realmente es y no desde la perspectiva de Washington…”.

En un encuentro que se puede calificar de privado, del que poco transcendió a la prensa, aunque estuvo acompañado de parte de su gabinete, el Presidente venezolano llegaba a las entrañas de las tierras de North Caroline para hacer su propio lobby y auscultar al posicionado congresista con el que había venido desarrollando algunos niveles de amistad.

De lo tratado en sus conversaciones privadas poco se sabe; sin embargo, entre ambos se había desarrollado un amplio margen de confianza, al punto que en una ocasión Chávez dijo a Ballenger “…oye Cass, creo que me quieren matar…”.

Pernoctó una noche en la localidad, en el Hotel Holiday Inn, y al día siguiente participó en un desayuno ofrecido por la empresa Commscope, una multinacional de las telecomunicaciones, con más de quince mil (15.000) empleados a nivel global, y clientes en más de ciento treinta (130) países.

En esta visita, un tanto distendida, que se producía en su viaje de regreso a Venezuela, luego de la Cumbre de Montreal; asistió a un juego de beisbol de la liga menor de Hickory, visitó una planta de plásticos propiedad del congresista Cass Ballenger y, posteriormente, compartió una parrillada en el jardín de su residencia.

La visita del Presidente venezolano a esta pequeña localidad del condado de Catawba, en atención a invitación formulada por el congresista Ballenger, a pesar de las diferencias ideológicas entre ambos, respondía a acercamientos puntuales con figuras claves del establishment político estadounidense, en la formulación de la política exterior hacia Venezuela. Hugo Chávez Frías había conocido a Cass Ballenger, y a su esposa Dona Davis Ballenger, durante un viaje que estos habían efectuado a América del Sur, y en varias de sus conversaciones habían tratado de persuadirlo para que se alineara con las políticas estadounidenses, contexto en el cual, desde la óptica de los Ballenger lo invitaron a conocer la ciudad de Hickory, donde el republicano estaba relacionado con varias industrias.

El Presidente venezolano llegaba de la Cumbre de las Américas en Quebec, donde muchos medios lo habían calificado como “la oveja negra” por su participación en la misma.

En resumen, compartió un desayuno con varios líderes de la localidad en el Hickory Metro Convention Center, visitó el Catawba Valley Community College, el Community Day Care Center Ride y la empresa de envases de plástico de Ballenger.

De acuerdo con Aura María Posse, “…cuando las relaciones con Estados Unidos tomaron otro curso, Ballenger y otro grupo de congresistas trataron de hablar con Chávez para disuadirlo, sin éxito, de sus ideologías socialistas…”.

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