Estados Unidos Mexicanos

20 al 22 de marzo de 2002
Conferencia Internacional de la Organización de las Naciones Unidas sobre la Financiación para el Desarrollo (Monterrey)
Primer Acto: Comes y te vas
Segundo Acto: ¡Tiempo, Presidente!

La Conferencia Internacional de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre la Financiación para el Desarrollo, realizada en Monterrey, en los Estados Unidos Mexicanos, reunió del 18 al 22 de marzo a representantes de más de ciento setenta (170) países, entre ellos más de cincuenta (50) mandatarios y Jefes de Estado; así como Presidentes y líderes de organismos multilaterales, delegados de organizaciones no gubernamentales, empresarios y expertos.

Poco antes de su inicio Vicente Fox Quesada en su condición de Presidente anfitrión, recibió una carta del Presidente cubano, Fidel Castro Ruz, en la cual éste aceptaba la invitación a la Cumbre de la ONU en Monterrey.

Fox Quesada muy preocupado, apenas a dos horas de haberse enterado que el presidente Castro Ruz atendería la invitación de las Naciones Unidas, se permitió llamarlo telefónicamente a La Habana, para tratar de disuadirlo de asistir, para no incomodar al Presidente de los Estados Unidos de América, George Walker Bush, muy probablemente a petición o a exigencia de este último; en cualquier caso el lector puede sacar sus propias conclusiones.

La transcripción de la conversación es la siguiente:

“…Fidel.- Dígame, señor Presidente, ¿cómo está usted?

Fox.- Fidel, ¿cómo estás?

Fidel.- Muy bien, muy bien, muchas gracias. ¿Y usted qué tal?

Fox.- ¡Qué gusto! Oye, Fidel, pues llamándote por esta sorpresa que me llevé hace apenas un par de horas, cuando me entero de tu pretendida visita acá a México. Primero, antes que nada, quisiera decirte que esta conversación sea privada, entre tú y yo, ¿estás de acuerdo?

Fidel.- Sí, de acuerdo. Usted recibió mi carta, ¿verdad? Se la envié.

Fox.- Sí, recibí tu carta hace apenas un par de horas y por eso te llamo ahora.

Fidel.- Ah, muy bien, a mí me habían dicho que usted se acostaba temprano y le enviamos la carta temprano.

Fox.- Sí, me acuesto temprano, pero esto me mantuvo despierto.

Fidel.- ¡No me diga!

Fox.- No, es que me llegó… Aquí son las 10:00 de la noche ahorita, me llegó a las 8:00, y estábamos aquí precisamente cenando con Kofi Annan.

Fidel.- ¡Ah!

Fox.- Pero, mira, Fidel, yo te hablo primero como amigo.

Fidel.- Sí, me habla primero como amigo, espero que no me diga que no vaya.

Fox.- (Se ríe) Bueno, vamos a ver, déjame platicarte, a ver tú qué opinas.

Fidel.- Yo lo escucho, pero se lo advierto de antemano. Muy bien.

Fox.- ¿Mande?

Fidel.- Que yo lo escucho, pero lo digo de antemano.

Fox.- A ver, escúchame primero. Escúchame primero.

Fidel.- Sí.

Fox.- Sí, como amigo, la verdad es que así de última hora y esta sorpresa sí me pones en una buena cantidad de problemas.

Fidel.- ¿Por qué?

Fox.- Problemas de seguridad, problemas de atención.

Fidel.- Bueno, no me importa, yo no tengo ninguna preocupación, señor Presidente; parece que usted no me conoce.

Fox.- ¿Tú no tienes preocupaciones por eso?

Fidel.- No, se lo aseguro que ninguna; no llevo 800 hombres como lleva el señor Bush.

Fox.- Pero no es muy de amigos avisar a última hora que te apareces aquí.

Fidel.- Sí, pero también yo corro muchos riesgos que nadie corre, usted lo sabe perfectamente bien.

Fox.- Bueno, pero tú puedes confiar en un amigo y me podías haber hecho saber un poco antes que pretendías venir, eso yo creo que hubiera resultado mucho mejor para ambos. Pero, mira, de plano yo sé que no solo tienes el derecho, sino, si no te es posible ayudarme como amigo en ese sentido y te es indispensable.

Fidel.- Sí. Dígame en qué puedo ayudarlo, menos en eso.

Fox.- Bueno. ¿En qué puedes ayudarme menos en eso?

Fidel.- Dígame, ¿cómo? ¿Qué debo hacer? Yo los riesgos los corro tranquilamente.

Fox.- A ver, déjame…

Fidel.- Pero usted comprenderá que esto daría lugar a un escándalo mundial, si realmente ahora me dicen a mí que no vaya.

Fox.- ¿Pero qué necesidad tienes de armar escándalo mundial, si te estoy hablando como amigo?

Fidel.- Óigame, es que usted es el Presidente del país, y si usted es el anfitrión y me lo prohíbe, no me quedaría más remedio hasta que publicar el discurso mañana.

Fox.- Así es, así es. No, tú tienes todo el derecho. A ver, déjame hacerte una propuesta.

Fidel.- Sí.

Fox.- ¿Sí?

Fidel.- Dígame.

Fox.- No sé cuándo pretendes venir, porque eso no me lo dices, pero mi propuesta sería que vengas el jueves.

Fidel.- A ver, dígame, dígame exactamente, estoy dispuesto a escuchar una transacción en esto. Bien, ¿qué día es hoy?, martes. ¿A qué hora usted quiere que yo llegue el jueves?

Fox.- Porque tú tienes… o sea, Cuba tiene apartada su presentación ante el pleno para el jueves.

Fidel.- Sí, sí, la hora exacta ahí, ahí estaban… El jueves debe ser.

Fox.- Hacia la 1:00 de la tarde.

Fidel.- No, el jueves tengo que participar en una mesa redonda y tengo que hacer el discurso por la mañana.

Fox.- Porque tú tienes discurso por la mañana hacia la 1:00 de la tarde.

Fidel.- Más o menos. Yo le ayudo en todo, no le molesto en nada, ni voy a las comidas, ni siquiera a la reunión… Bueno, esa reunión ya la tendríamos que discutir.

Fox.- Ahí te va, ahí te va, déjame terminar.

Fidel.- Sí.

Fox.- Que puedas venir el jueves y que participes en la sesión y hagas tu presentación, como está reservado el espacio para Cuba a la 1:00. Después tenemos un almuerzo, un almuerzo que ofrece el gobernador del estado a los Jefes de Estado; inclusive te ofrezco y te invito a que estuvieras en ese almuerzo, inclusive que te sientes a mi lado, y que terminado el evento y la participación, digamos, ya te regresaras, y así.

Fidel.- ¿A la isla de Cuba?

Fox.- No, bueno, pues a lo mejor tu buscaras.

Fidel.- ¿A dónde? ¿O al Hotel? Dígame.

Fox.- A la isla de Cuba, o a donde tú gustaras ir.

Fidel.- Correcto.

Fox.- Y que me dejaras libre -y es la petición que te hago- el viernes, para que no me compliques el viernes.

Fidel.- Usted no quiere que yo le complique el viernes. Muy bien, es que usted parece que no leyó una línea en que yo le digo que voy con espíritu constructivo, a cooperar en el éxito de la conferencia.

Fox.- Sí, sí leí esas líneas… Fidel.- Si mi palabra no le dio el efecto… Yo comprendo las demás cosas, de las cuales no vamos a hablar, y lo que puede pasar. Casi adiviné que usted me iba a llamar para decirme algo parecido a eso. Pero, muy bien, yo con toda franqueza se lo digo: Estoy dispuesto a cooperar con usted. Estoy dispuesto a cooperar con usted y a hacer lo que usted está solicitando.

Fox.- Podemos hacerlo de esta manera.

Fidel.- Sí, repítamelo, por favor.

Fox.- A ver, llegar el jueves por la mañana, a la hora que tú gustes.

Fidel.- Sí, jueves por la mañana, pronunciar el discurso.

Fox.- Sí, pronunciar el discurso en el pleno; participar en la comida de Jefes de Estado y donde yo te invito, inclusive, a estar sentado al lado.

Fidel.- Muy bien, muchas gracias.

Fox.- Y por la tarde, pues salir a la hora que a tí te convenga.

Fidel.- Sí, muy bien. Déjeme ver el horario, allí hay una hora de diferencia, la hora en que yo tengo que moverme.

Fox.- Tenemos una hora de diferencia.

Fidel.- Si acaso tuviera que llegar un poquito más temprano, digamos, porque ya yo sé dónde ocasiono el mayor daño (Se ríe), pero tal vez pudiera estar allí al amanecer.

Fox.- ¿Del día jueves?

Fidel.- Porque la hora es la 1:00 y allí estaban negociando la hora del turno, tal vez yo hable antes; tal vez, pero estoy preparado para esa hora más o menos, ya que hay 30 oradores. Yo salí perjudicado, porque fue a última hora, y se lo confieso, que he tomado la decisión a última hora. Usted me reprochaba que un amigo debe decirlo o no. En primer lugar tengo dos cosas: tengo los riesgos y, además, no había tomado la decisión. Esa es la verdad.

Fox.- Sí, sí, lo entiendo, lo entiendo.

Fidel.- Pero decidí, en un momento dado, que era conveniente, como se lo expliqué en mi carta. Yo le ruego que usted, cuando pueda, la vuelva a leer.

Fox.- Aquí la tengo enfrente mío.

Fidel.- ¿Y usted tiene por ahí al Secretario General cerca, está cenando con él?

Fox.- Se acaba de ir hace 15 minutos. Se fue al hotel y mañana él va a allá a Monterrey.

Fidel.- ¡Qué lástima que yo no pueda escucharlo a él cuando hable!, porque creo que habla al principio. Fox.- A ver, Fidel, tú… tú… Sí, yo sé que…

Fidel.- Bueno, si usted me consiguiera que, por ejemplo, yo usara el turno 10, si me consigue un turno… Fox.- A ver, espérame.

Fidel.- Sí.

Fox.- Yo tengo una participación el jueves, arranca la ceremonia de inauguración a las 9:00 de la mañana.

Fidel.- A las 9:00, muy bien.

Fox.- A esa hora me supongo que va a hablar el Secretario General y voy a hablar yo.

Fidel.- Sí, yo quisiera escucharlo a él, porque él fue el que me invitó.

Fox.- No hay problema en que vengas a eso.

Fidel.- Usted es el presidente del país anfitrión; no era Estados Unidos, era México.

Fox.- No hay problema en que vengas a eso, que llegues temprano y que participes desde la inauguración; desde las 9:00 de la mañana que empezamos, ahí va a hablar él, hablo yo y, efectivamente, tu lugar es como el lugar número 10.

Fidel.- No, el lugar mío es el número 30; pero si usted me consigue el 10, es decir, después que hablen los principales allí -creo que encabeza Chávez como presidente de los 77-, algunos más, si usted me consigue el turno 10 ó 12…

Fox.- ¿Pero tú quieres que te cambie ahí, digamos, de la 1:00 de la tarde hacia un poco antes?

Fidel.- Hable con Kofi, hable con Kofi y plantéele su problema, él va a entender que el mundo tiene dueños y que eso es muy serio.

Fox.- Puedo hablar con Kofi Annan (Se ríe).

Fidel.- Hable con Kofi (Risas), ¿comprende?

Fox.- Sí, sí, puedo hablar con él, cómo no.

Fidel.- Entonces yo lo complazco mucho más a usted, me aparezco allí y hablo. Casi sería mejor que llegara un poco a media noche o a una hora de esas, y durmiera un poco y fuera para allá.

Fox.- Tú no más me avisas a qué hora vas… Tú me avisas a qué hora, si yo te tengo una residencia, un lugar donde llegar, si llegas muy temprano.

Fidel.- Bueno, yo tenía un hotelito ahí, unos cuartos, porque es que no estaba decidido si iba.

Fox.- Sí, es que no hay cuartos, ese es el problema, que no hay habitaciones.

Fidel.- No, pero la delegación nuestra tiene 20 cuartos allí y algunos de ellos los podemos mandar para otros puntos, una casa de huéspedes.

Fox.- Sí, incluso nos acomodamos, tú tienes amigos ahí en Monterrey que a la mera hora te pueden instalar. Eso no es problema. Tú tienes que llegar de madrugada…

Fidel.- Mire, yo lo puedo complacer más completo. ¿Tengo que llegar de madrugada?

Fox.- Sí. ¿A qué le llamas madrugada, 5:00 o 6:00 de la mañana?

Fidel.- No, yo prefería sobre las 10:00 de la noche o algo así, una hora determinada.

Fox.- ¡Ah!, llegar por la noche del miércoles.

Fidel.- Sí, sí, sin que nadie me vea. Nos vemos por la mañana allí, que me vean por allí por la mañana.

Fox.- Ponlo más cargado hacia la noche y vemos cómo nos acomodamos, o sea, más hacia la medianoche o la madrugada.

Fidel.- Bien.

Fox.- Y llegas, te instalas y participas desde las 9:00 de la mañana.

Fidel.- Me instalo y estoy allí a las 8:30. Fíjese.

Fox.- Sí. Correcto, correcto.

Fidel.- Entonces usted me garantiza con Kofi Annan y le explica los problemas; si no, tendría que hablar y explicarle, porque es que a mí me invitan las Naciones Unidas.

Fox.- No, no hay problema en eso. Yo…

Fidel.- Usted como anfitrión fue muy amable al enviarme la invitación, pero son las Naciones Unidas las que me invitan. Y se lo dije a usted aquí, fue lo primero que le dije tan pronto empezamos las conversaciones, que tenía la invitación.

Fox.- Bien, por eso. Entonces, vamos a seguir pensando así, de esa manera. Después terminamos…

Fidel.- Correcto. Entonces yo lo complazco a usted, yo me voy más temprano. Si yo tengo unas ganas de estar aquí tremendas, tengo mucho trabajo y muchas cosas con las que estoy entusiasmado.

Fox.- Fidel, ¿te puedo pedir otro favor?

Fidel.- Dígame.

Fox.- Que estando en casa a mí me serviría muchísimo que no hubiera declaraciones sobre el tema de la Embajada o de las relaciones México-Cuba o de ese evento que vivimos en estos días pasados.

Fidel.- No tengo ninguna necesidad de hacer declaraciones allí.

Fox.- ¡Qué bueno!

Fidel.- Dígame, ¿en qué más puedo servirlo?

Fox.- Pues básicamente no agredir a Estados Unidos o al presidente Bush, sino circunscribirnos…

Fidel.- Óigame, señor Presidente, yo soy un individuo que llevo como 43 años en política y sé las cosas que hago y las que debo hacer. No le quepa la menor duda de eso, que yo sé decir la verdad con decencia y con la elegancia necesaria. No albergue el menor temor, que no voy a soltar ninguna bomba allí. Aunque la verdad es que estoy en desacuerdo con el consenso ese que han propuesto ahí. No, yo me voy a limitar a exponer mis ideas básicas y fundamentales, y lo haré con todo el respeto del mundo. Yo no voy a tomar aquello como una tribuna para agitar ni mucho menos: voy a decir mi verdad. Y puedo no ir, y la digo desde aquí, la digo mañana por la mañana, así que para mí no es…

Fox.- Es que tú me ofreces en tu carta, precisamente eso: participación constructiva, para que sea una verdadera aportación a la discusión, al debate y a la solución de los problemas que todos tenemos en el mundo.

Fidel.- Sí, señor Presidente, usted debe tomar en cuenta, incluso, que cuando yo hago un viaje de estos lo hago con bastante riesgo.

Fox.- Sí, eso lo entiendo.

Fidel.- Debe saberlo. Y a muchos lugares no he ido, no fui a la Cumbre allá en Perú, pero yo tengo un concepto mucho más elevado de la importancia de esta conferencia y un concepto mucho más elevado de México; me parecía, incluso, que lo estaría lastimando, en realidad, a usted o a los mexicanos. Yo no voy allí ni a agitar ni a organizar manifestaciones, nada. Tengo en cuenta que usted es el Presidente de ese país y que un deseo suyo, por muchos que sean los derechos, debo tomarlo en cuenta. Y me alegro que usted haya pensado en una fórmula decorosa, en que yo esté allí a la hora, escuche al Secretario General de las Naciones Unidas. Y si usted pudiera, con la ayuda del Secretario General de las Naciones Unidas, garantizarme que yo tome un turno – no esperemos tanto tiempo allí, mientras más tiempo entonces más… -y hablo en el turno entre el 10 y el 15, después que empiece la lista de oradores, aparte de su discurso, entonces nosotros hablamos con un compañero que estaba allí, le daremos instrucciones- que ya le habían dado hoy instrucciones de que gestionara un más temprano turno-, entonces yo quedo libre para ocasionarle a usted las menores molestias.

Fox.- Sí. Oye, Fidel, de cualquier manera está la invitación a que me acompañes a la comida, que eso sería como a la 1:00 de la tarde ó 1:30 y acabando de comer, entonces puedes salir.

Fidel.- Siempre y cuando usted no me ponga mole con guajolote y mucha comida ahí, porque en el avión viajar hacia acá muy lleno… Fox.- No, hay cabrito que es muy rico.

Fidel.- ¿Hay un cabrito?

Fox.- Sí, señor, excelente.

Fidel.- Bueno, muy bien.

Fox.- Entonces, ¿podemos quedar con ese acuerdo, Fidel?

Fidel.- Podemos quedar con ese acuerdo y quedamos amigos, como amigos y caballeros.

Fox.- Sí, te lo agradezco muchísimo y nada más me vas a dar la hora de tu llegada, para poder recibirte y llevarte a acomodar.

Fidel.- Le daré la hora de mi llegada. Bueno, si quiere llego hasta más temprano y con eso salvamos mucho. ¿A qué hora te vas a acostar mañana?

Fox.- ¿Mañana?

Fidel.- Sí.

Fox.- ¿Mañana qué es, miércoles? Mañana me voy acostar temprano, como buen ranchero.

Fidel.- Como buen ranchero. Yo soy al revés, yo suelo como buen trasnochador. Dígame, ¿cuál es la hora que más le conviene?

Fox.- Mira, como tú estás señalando, 10:00, 11:00, 12:00 de la noche, para que te instales y puedas descansar y estar al otro día en la mañana…

Fidel.- Muy bien, de acuerdo.

Fox.- Entonces, ya no más que la Embajada me da la hora exacta para recibirte allí como se debe.

Fidel.- Sí, mañana te dará la hora exacta.

Fox.- Con la Embajada hablamos sobre eso.

Fidel.- Sí, como siempre, te agradezco mucho esa deferencia, ese honor, si vas allí, creo que ayudaría mucho a…

Fox.- Me acompañas a la comida y de ahí te regresas.

Fidel.- Y de ahí cumplo sus órdenes: me regreso.

Fox.- Fidel, te agradezco muchísimo.

Fidel.- Muy bien, Presidente.

Fox.- Nos van a salir bien las cosas así.

Fidel.- Yo pienso que sí, y le doy las gracias.

Fox.- Bueno, igualmente y que pases buena noche.

Fidel.-…Por su deferencia y por buscar una fórmula que sea honorable y aceptable.

Fox.- Sí, yo creo que lo es y te lo agradezco.

Fidel.- Muy bien, muy bien, le deseo mucho éxito.

Fox.- Buenas noches.

Fidel.- Buenas noches. …”.

El presidente mexicano, posteriormente, pretendió negar haber realizado la patética llamada, razón por la cual su contenido fue hecho público por el Presidente cubano a su llegada a La Habana, quedando así para la posteridad disponible con extrema facilidad en internet.

Durante el desarrollo de esta Cumbre especializada de las Naciones Unidas, el Presidente venezolano llevó la representación, no solamente de la República Bolivariana de Venezuela, sino también del Grupo de los 77 más China (G-77 + China), bajo cuya condición fue orador de orden en la inauguración, el jueves 21 de marzo de 2002.

Fiel a su estilo, inicia haciendo alusión al gentilicio local citando un pasaje del poema “Romance de Monterrey”, de Alfonso Reyes, nacido en esa ciudad, escrito en medio de las turbulencias de la Revolución Mexicana en 1911.

Al resaltar el hecho que hablaba en ese acto en representación del G-77 + China, agregó que lo hacía a nombre de los mil quinientos millones (1.500.000.000) de pobres absolutos del planeta, citando, entre estos los más de doscientos millones (200.000.000) del mal llamado primer y segundo mundo, de quienes dijo estar seguro que en su gran mayoría ni siquiera se enteraban de la realización de esta Cumbre, pero que en buena manera dependían de sus resultados.

Citando a Eduardo Galeano se refirió a la necesidad de reconocer que el mundo estaba al revés, y que los líderes ahí reunidos podían y debían enderezarlo para ponerlo al derecho.

Señaló que luego de reconocer lo anterior, se tornaba imperativo tomar decisiones para transformar al mundo y, en sus palabras, para salvarlo. Indicó que en la forma en que marchaba el mundo no era sostenible en el largo plazo, así como que adicionalmente a estarlo destruyendo existían múltiples compromisos que no se habían cumplido.

Como ejemplo señaló que hacía diez (10) años, en 1992, se había realizado en Río de Janeiro la Cumbre de la Tierra, pero distintas evaluaciones en los últimos años indicaban que desde esa cumbre a la fecha se habían continuado destruyendo florestas tropicales y destrozando suelos fértiles.

Más de doscientos cincuenta mil (250.000) especies de animales y de plantas se habían desaparecido o extinguido, la atmósfera continuaba contaminándose, y el clima estaba sufriendo uno de los cambios más atroces de los últimos diez mil (10.000) años.

En cuanto a la Cumbre del Milenio que se había realizado hacía apenas un año y medio atrás, señaló que habría que preguntarse:

…¿Qué hemos hecho para comenzar a cumplir esas nobles metas que nos establecíamos para el año 2015: reducir la pobreza a la mitad, que todos los niños y las niñas tengan educación gratuita, que todos tengan derecho a la vida, derecho a la salud?. ¿Acaso hemos tomado decisiones trascendentales un año y medio después? No las hemos visto por ningún lado; verdaderas decisiones que cambien al mundo, aún no se han tomado…

Sobre el tema central de la Cumbre (financiamiento para el desarrollo) preguntó: ¿De qué tipo de desarrollo estamos hablando?. Se refirió a la importancia de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible que se realizaría en Johannesburgo, Sudáfrica, del 26 de agosto al 4 de septiembre de ese mismo año, señalando que sería una oportunidad propicia para definir el patrón de desarrollo que se quiera, “…porque ciertamente, muchas veces el modelo desarrollista del norte ha sido en algunas ocasiones, causa del subdesarrollo del sur…”.

Sobre este último aspecto, se refirió a que si todos los habitantes del mundo adoptasen el nivel de vida de los países más desarrollados harían falta diez (10) planetas similares a la Tierra para sostener la vida de los seres humanos.

Expresó que de ahí derivaba una urgente necesidad de definir muy bien, ¿hacia dónde vamos? ¿de qué desarrollo estamos hablando? ¿qué es lo que vamos a financiar? ¿qué es lo que vamos a desarrollar?

Se mostró de acuerdo con la orientación de los programas de desarrollo que las Naciones Unidas habían estado manejando, a través del PNUD, y recomendó a los Jefes de Estado y de Gobierno seguirlos con atención. Indicó que sin duda, ese era el desarrollo que se tenía que financiar con urgencia.

El PNUD había establecido tres (3) variables fundamentales para el desarrollo humano: primero, la esperanza de vida, la salud; segundo, la educación, la matrícula escolar y la calidad de la educación; y tercero, el nivel de ingreso real de la familia.

Tres (3) variables sobre las cuales dijo había que trabajar muy duro en lo inmediato porque éstas se seguían deteriorando. En su intervención se refirió al pedido venezolano, ya expresado tanto en la Cumbre del Milenio como en la Cumbre de las Américas, para declarar una emergencia social.

Este planteamiento estaba orientado a la necesidad de reconocer que el mundo ya estaba en una gravísima emergencia social, por lo que había que declararla y actuar en consecuencia.

Al efecto, propuso la creación de un Fondo Humanitario Internacional como una herramienta para enfrentar esta emergencia.

Explicó esta iniciativa de la siguiente manera:

… ¿Cómo alimentaríamos ese Fondo Humanitario Internacional, pero ahora mismo? Un porcentaje de la deuda externa, pero ahora mismo, pero no se trata del alivio de la deuda, no, eso son pañitos de agua ante una enfermedad muy grave, mortal, para los pueblos pobres del planeta; un porcentaje del 10% de la deuda externa del mundo en desarrollo, del mundo de los pobres, se pudiera dirigir ahora mismo a salvar a miles de millones de vida, un porcentaje de los gastos militares, un 10% de los gastos militares del mundo salvaría a miles de millones de personas si se dejaran de construir tanques de guerra y aviones y bombas inteligentes, etc.; creo que con eso salvaríamos muchas vidas de inmediato, un porcentaje de las confiscaciones al narcotráfico, a la corrupción internacional, y algo muy importante que se ha estado debatiendo, pero nunca se ha decidido, un impuesto mundial a las transacciones especulativas y a los paraísos fiscales que existen en el planeta….

Dijo que no había que pasar por alto que no hay consensos absolutos, así como que existe un conjunto de países en el cual habitan unas quinientas millones de personas que no poseen capacidad de movilizar recursos para el desarrollo, siendo esa una de las realidades que caracterizaban el mundo contemporáneo.

Abordó el tema de los condicionamientos existentes para la movilización de recursos internacionales como ayudas para el desarrollo hacia los países que lo requieren.

Citó como caso típico de estos los llamados ajustes o paquetes estructurales del Fondo Monetario Internacional (FMI), y las consecuencias de su aplicación en las naciones de los también mal llamados tercero y cuarto mundo.

Esta intervención del Presidente venezolano estuvo limitada, por una parte debido a la estrechez de la agenda que imponía el riguroso protocolo de la organización del evento; mientras que, por otra parte, también lo fue debido a una inusual e irrespetuosa interrupción que le hiciera el antiguo ejecutivo de la poderosa The Coca-Cola Co., a la sazón presidente anfitrión, Vicente Fox Quesada.

Cuando Hugo Chávez Frías al referirse a las políticas del Fondo Monetario Internacional (FMI), señalaba “…eso hay que revisarlo urgentemente y hay que darle tratamiento diferenciado a los países del mundo, en función de su grado de desarrollo o de subdesarrollo. El Comercio Internacional …” fue interrumpido por el mandatario mexicano quien visiblemente incomodo además realizando un ademán que apuntaba a su reloj, le espetó “… Presidente, tiempo…”.

El mandatario venezolano, en respuesta a su homólogo mexicano, le indicó:

… Sí, termino diciendo, prometo terminar en un minuto… ¿Pero, los presidentes de los institutos financieros se pasaron del tiempo también, verdad? Hablaron bastante, creo que los Jefes de Estado venimos aquí y tenemos muchas cosas que decir también. Lamento mucho responderte de esa manera, vengo a conversar y a hablar, además a nombre del Grupo de los 77, más China, y tenemos bastantes cosas que decir; pero en un minuto termino, lo prometo, prometido, pido el grito a Dios….

Luego de esta interrupción, continuó haciendo referencia al comercio internacional.

Al efecto, preguntó ¿Hasta cuándo el primer mundo va a seguir subsidiando su agricultura?

Seguidamente habló de la doble moral por parte de los países que mantenían mil millones de dólares (U.S. $ 1.000.000.000) diarios en subsidios a su agricultura, mientras le exigían a otras naciones que no subsidiasen su producción agrícola nacional.

Esta situación la calificó no solamente de injusta, sino de inmoral, por lo que abogó por la creación de una nueva arquitectura ética en el mundo al señalar “… ¿Cómo se va a exigir lo que no se cumple, se va a pregonar lo que no se hace? Exigimos desde el mundo del sur que cesen los subsidios groseros a la producción en el primer mundo…”.

Dos elementos ocuparon la atención principal de la parte final de su intervención. El primero, un llamado de atención para cumplir con la ayuda para el desarrollo del 0.7% del PIB que se había acordado hacía más de treinta (30) años, pero que no se venía cumpliendo; lo cual indicó proporcionaría unos doscientos mil millones de dólares (U.S. $ 200.000.000.000) aproximadamente, en recursos para el desarrollo humano.

El segundo elemento, y último de su intervención, estuvo referido a la temática de la deuda externa.

Señaló que en apenas tres (3) años Venezuela había pagado trece mil millones de dólares (U.S. $ 13.000.000.000) a pesar de todas las dificultades, pero que no era igual para muchos otros pueblos del mundo, especialmente para los del sur que habían pagado en los últimos años ochocientos mil millones de dólares (U.S. $ 800.000.000.000) en deuda al norte, en intereses, y en capital ochocientos mil millones más (U.S. $ 800.000.000.000) “…y la deuda sigue igual, no desciende, más bien se ha incrementado, es un monstruo extraño éste el de la deuda, paga y se paga y no baja sino que sigue creciendo…”.

Su intervención la concluyó con esta frase:

 …Así que todas éstas ideas, a nombre de los pueblos del Sur, me ha tocado el privilegio, y agradezco en dar estas palabras para la crítica, para buscar el consenso dentro de las diferencias y marchar todos con el espíritu de Monterrey, con el espíritu de México, con el espíritu de la justicia, con el espíritu de Simón Bolívar; hagamos triunfar la justicia y triunfará la libertad, perdónenme ustedes, pero muchísimas gracias….

Este representa el cuarto viaje que el Presidente venezolano efectuase a los Estados Unidos Mexicanos, de un total de siete que llegó a realizar en el ejercicio de la Presidencia venezolana.

Vicente Fox Quesada, durante su sexenio de gobierno (1° de diciembre de 2000-30 de noviembre de 2006), mantuvo una relación con los Presidentes latinoamericanos de orientación ideológica ubicada a la izquierda del espectro político, electos democráticamente en sus países, matizada por continuos y públicos impasses.

Durante el gobierno de Lula da Silva en Brasil suspendió de manera unilateral un acuerdo de exención de visado que existía entre ambos países, mismo que fue reanudado en mayo de 2013 por el presidente Enrique Peña Nieto.

Con la República del Ecuador, durante el gobierno de Rafael Correa, el Gobierno mexicano, conducido por Fox Quesada, también tomó la decisión unilateral de suspender un acuerdo de supresión de visados que estaba en vigencia desde 1969.

Asimismo, a pesar de haber sido oficialmente invitado durante su gobierno a las tomas de posesión del presidente Tabaré Vásquez (Uruguay, 2005), Michelle Bachelet (Chile, 2006), y Evo Morales Ayma (Bolivia, 2006), no asistió a dichas investiduras.

Entre los múltiples impasses destaca, además, su pública declaración en referencia al gas boliviano, cuando señaló que los bolivianos se lo podrían comer, si no deseaban exportarlo a México.

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