Estados Unidos Mexicanos

21 y 23 de Febrero de 2010
Cumbre de Jefes de Estado de la Unidad de América Latina y el Caribe

Hugo Chávez Frías inicia sus viajes internacionales correspondientes al 2010 en los Estados Unidos Mexicanos, el 21 de febrero de ese año.

Esta sería la última ocasión en la cual estaría en tierras mexicanas, donde como se recordará había estado en seis ocasiones en el ejercicio de la primera magistratura del Estado venezolano; a saber, en mayo de 1999, diciembre de 2000, octubre de 2001, marzo de 2002, y en enero y mayo de 2004.

En esta oportunidad, se daban cita en la Riviera Maya los Presidentes y altos representantes de treinta y dos (32) países, en lo que fue denominada la Cumbre de Jefes de Estado de la Unidad de América Latina y el Caribe, desarrollada durante los días 22 y 23 de febrero de 2010.

Esta cita de los mandatarios de la región latinoamericana y caribeña se constituía como un espacio conjunto del mecanismo permanente de consulta y concertación política conocido como el Grupo de Río, y de la II Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo (Calc), de la cual surgiría, como veremos, la decisión política de conformar un nuevo organismo internacional, exclusivamente latinoamericano y caribeño, que sentaría las bases para la consolidación de una nueva institucionalidad regional, por lo que, sin duda, este encuentro se puede calificar como importante, estratégico y trascendental.

Como se sabe, la I Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo se había realizado en diciembre de 2008, en Salvador, Bahía, Brasil.

En este nuevo marco interamericano que había venido siendo impulsado, principalmente, por los líderes progresistas de la región, destacando entre ellos Hugo Chávez Frías; llega a México para participar en este histórico encuentro en horas de la noche del domingo 21 de febrero, a través del aeropuerto internacional de Cancún, en el estado Quintana Roo.

A su llegada, fue recibido por las autoridades civiles y militares mexicanas con los rigores protocolares correspondientes a los Jefes de Estado. Le esperaban, en dicha terminal aérea, el Canciller venezolano, Nicolás Maduro Moros; el vicecanciller para América Latina y el Caribe, Francisco Arias Cárdenas; y el Embajador de Venezuela en México, Trino Alcides Díaz.

Esta cimera reunión regional, latinoamericanista y caribeña, estuvo precedida por un encuentro formal de los cancilleres de los países de la región, realizada el domingo 21, en la que había sido aprobada la presentación a los Jefes de Estado de una propuesta para la próxima realización, en la ciudad de Caracas, el 5 de julio de 2011, de una reunión de carácter fundacional de la nueva organización de Estados latinoamericanos y caribeños; para la cual se debatían tres opciones de nombres: Unidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, y Organización de Estados Latinoamericanos y Caribeños.

De esta manera, se permitían el tiempo necesario para la realización de las consultas requeridas y definir cuál sería el camino, la estructura y los objetivos de la nueva organización internacional; así como aspectos de índole administrativo, entre otros.

Por otra parte, en cuanto a la reunión del Grupo de Río con esta Cumbre México culminaba el periodo de dos años en el que había ejercido la Secretaría Pro Témpore de este mecanismo, cuya responsabilidad transferiría a Chile, nación que la ejercería durante el período 2010-2012.

La presidenta chilena, Michelle Bachelet, sin embargo, se despedía de sus homólogos en esta reunión, ya que el mes siguiente, en marzo, traspasaría el poder a Sebastian Piñera.

Así las cosas, el lunes 22 se da inicio a las actividades en el Hotel Gran Velas, en la Riviera Maya mexicana, en las que, además, se abordarían temas vinculados a inversiones en infraestructura, cohesión social, reducción de asimetrías, fomento al comercio regional, la asistencia a Haití, luego del terremoto, y el cambio climático, entre otros.

Chávez Frías, desde su llegada a México, ya aportaba elementos de la posición de su gobierno, al señalar que:

 …estamos iniciando un proceso que habrá que labrarlo con mucho cuidado (…) Los pueblos de América Latina, los gobiernos estamos tratando de recobrar el camino originario de la unión de nuestras repúblicas en un solo cuerpo político, según decía Simón Bolívar. Estamos retomando el sueño, el camino que Bolívar dejó trazado (…) Nosotros necesitamos, como hace poco decían desde el gobierno de Brasil, una organización específica, un espacio nuestro (…) Por eso venimos a apoyar esta idea y a labrarla con paciencia…

Sin duda alguna, el tema de la creación de una comunidad de Estados latinoamericanos y caribeños, sin la participación de los Estados Unidos de América ni de Canadá, se constituyó en el aspecto de mayor relevancia de esta cita; en la que además, los mandatarios regionales que debatieron durante dos (2) días en el Caribe mexicano, en el balneario de Playa del Carmen, aprobaron un total de diez (10) declaraciones, entre éstas la puesta en marcha del nuevo organismo como un espacio propio que uniera a todos los Estados de la región.

De acuerdo con la visión de los mandatarios, la nueva entidad asumiría el llamado patrimonio, tanto del Grupo de Río como de la Cumbre de América Latina y el Caribe, instancias que se mantendrían de manera unificada con sus respectivos métodos de trabajo, prácticas y procedimientos, hasta tanto entrara en funcionamiento la nueva organización.

Entre las demás resoluciones aprobadas, destacan una declaración de solidaridad con Haití, otra que aboga por el fin del bloqueo estadounidense a la República de Cuba, así como una de solidaridad con los derechos de Argentina sobre las Islas Malvinas.

Para esta Cumbre no fue invitada la República de Honduras, por la situación derivada del golpe de Estado, asestado al Presidente, “Mel” Zelaya. Además, Honduras, también había sido segregada de la Organización de Estados Americanos (OEA).

La decisión política adoptada por los Presidentes y altos representantes de los treinta y dos (32) países asistentes a la denominada Cumbre de la Unidad para crear una nueva organización regional sin la participación de Estados Unidos y Canadá posee, entre sus motivaciones y objetivos, el de proyectar a la región en el concierto internacional “…con fundamento en el respeto al derecho internacional, igualdad de (sic) estados, respeto a los Derechos Humanos y la cooperación…”.

El primer mandatario venezolano propuso que el Presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, una vez que dejara el poder el 1° de enero de 2011, dirigiera el nuevo bloque regional que se empezaba a conformar, y que se terminaría de concretar en la siguiente Cumbre, que tendría lugar en Venezuela el 5 de julio de 2011.

 Al respecto, expresó: “…yo propongo a Lula para que sea el secretario de este cuerpo que se va a formar. Que alguien lance un candidato mejor que Lula…”.

Más adelante, agregó: “…Lula recibió a Brasil sin reservas casi y lo está entregando como uno de los países más ricos del mundo…”.

En referencia a esta nueva organización latinoamericana y caribeña, si bien, señaló que no estaba convocada contra nadie, reiteró sus críticas a la OEA, de la cual expresó: “…solo sé que la OEA ya no sirve para nada. Ahí está el caso de Honduras…”.

En medio de este histórico e importante encuentro para la región latinoamericana y caribeña, el Presidente de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, produjo un incidente cuando, de manera destemplada quiso equiparar el tema de la congelación temporal de las relaciones comerciales colombo-venezolanas con el bloqueo que los Estados Unidos de América ha mantenido, desde hace décadas, contra la República de Cuba, sistemáticamente condenado por la comunidad internacional, muy especialmente en el seno de las reuniones anuales de la Asamblea General de la ONU.

Diversas fuentes señalaron que “…Uribe emprendió un ataque contra Chávez y el pueblo venezolano…” reclamándole un supuesto embargo comercial, a lo que en respuesta Chávez Frías explicó las distintas violaciones del Gobierno de Colombia a la soberanía de Venezuela, entre ellas el envío de trescientos (300) paramilitares colombianos a territorio venezolano para ejecutar un plan magnicida contra su persona. Del mismo modo Chávez Frías se refirió a la evolución del comercio colombo-venezolano desde su asunción a la presidencia de Venezuela, el cual se había multiplicado, exponencialmente, al pasar de mil seiscientos millones de dólares (U.S. $ 1.600.000.000) desde su primer año en el poder en 1999 a unos siete mil novecientos millones de dólares (U.S. $ 7.900.000.000) en 2008.

No obstante, Chávez, molesto ante la obstinada y preparada insistencia de Uribe Vélez, se levantó de su asiento para salir de la sala, oportunidad en la cual el paisa nuevamente arremetió sin pudor espetándole un lacónico “…sea varón…” para instarlo a continuar la polémica pública que había iniciado con total desparpajo y premeditación, recibiendo como respuesta “… ¡vete al carajo! …”, por parte del mandatario venezolano.

Luego de la intervención de diversos Presidentes presentes tratando de retornar la calma alterada, ex profeso por el mandatario colombiano, fue propuesta la creación de un “Grupo de Países Amigos” para que, a través de su ayuda, el Gobierno colombiano y el venezolano trataran de acercar posiciones, dejando atrás las diferencias y antagonismos que en forma creciente fueron paulatinamente agriando las relaciones de Colombia con Venezuela a partir del repentino cambio en la administración de Uribe Vélez, en el año 2007, cuando entre otras acciones dió un giro de ciento ochenta grados (180°) en el tratamiento del conflicto interno colombiano, pasando de las conversaciones para la negociación de la paz hacia acciones militares frontales sin posibilidad de negociación de ningún tipo, en lo que autodenominó con el eufemismo de “Política de Seguridad Democrática”.

Entre estos hechos generadores del deterioro del relacionamiento se encontraban también, entre otros, el caso del secuestro en Caracas de Rodrigo Granda en diciembre de 2004, la posterior violación de la soberanía ecuatoriana cuando tropas colombianas realizaron una operación militar en las cercanías de Santa Rosa de Sucumbíos, población ecuatoriana, el 1° de marzo de 2008, asesinando al dirigente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (Farc-EP), Luis Édgar Devia Silva, conocido por el seudónimo de Raúl Reyes.

Y con posterioridad, el acuerdo colomboestadounidense para operaciones militares de los Estados Unidos de América en bases militares colombianas, con el agravante de la imposibilidad de parte del Estado colombiano, de aplicar su jurisdicción al personal estadounidense que cometiera delitos en territorio colombiano independientemente del tipo de delito que fuese.

Al respecto, Chávez Frías expresaría después del incidente “… yo dije estoy de acuerdo que se conforme un grupo de amigos y que recuperemos la confianza y unas relaciones transparentes, unas relaciones de cooperación, eso es necesario…”. Y agregó: “…nosotros ponemos toda la buena fe en esa dirección de relajar las tensiones…”.

El mandatario refirió que la iniciativa había surgido de un grupo de países, entre los que nombró a Argentina, Chile, Brasil, República Dominicana y México. Con esta orientación, el Grupo de Río propuso un acuerdo de dos puntos, aceptado por ambos gobiernos.

El primero para que cesaran las intervenciones públicas que hicieran daño en la relación bilateral; y como segundo punto, la búsqueda de “…un grupo de países, de personalidades, de instituciones, de confianza de Venezuela y de Colombia, que ayuden a superar estas diferencias…”.

Del mismo modo, el mandatario colombiano se vio obligado a acercar posturas con la República del Ecuador, a cuyo Presidente, Rafael Correa, le tuvo que expresar la voluntad de “…avanzar en la normalización de relaciones casi dos años después del bombardeo colombiano de un campamento guerrillero en territorio de Ecuador que provocó la ruptura entre ambos Gobiernos…”.

En este sentido, desde México, el Presidente colombiano, Álvaro Uribe, también se vio obligado a desautorizar a su Ministro de Defensa, Gabriel Silva, quien desde Colombia había emitido declaraciones injerencistas sobre Venezuela, en atención a la formación de la milicia venezolana; en las cuales, además, se permitió advertir sobre la posibilidad que las armas de estas llegasen a grupos delincuenciales colombianos.

De hecho, había señalado: “…nos preocupa mucho que el Gobierno de Venezuela construya guardias pretorianas (…) y que sus armas terminen vendiéndose a delincuentes, terroristas, narcotraficantes, bandas criminales…”.

A Álvaro Uribe no le quedó más remedio que señalar: “…me veo obligado desde México a pedir a los compañeros de Gobierno, en este caso al apreciado Ministro de Defensa, el doctor Gabriel Silva, que no puede haber declaraciones sobre Venezuela y menos sin consulta…”, posición que fue ratificada, a través de un comunicado del servicio de prensa de la Presidencia de la República de Colombia, divulgado desde Bogotá.

Por su parte, el Presidente mexicano, Felipe Calderón, en su doble condición de mandatario anfitrión y Secretario Pro Témpore del G-Río, informaba que los países de América Latina y el Caribe habían acordado una ayuda inmediata al gobierno de Haití por veinticinco millones de dólares (U.S. $ 25.000.000) que estarían disponibles durante esa misma semana, como una nueva contribución para paliar los desastres del terremoto que había abatido a la nación caribeña, y que ese mismo día había sido nuevamente sacudida por un sismo de 4,7 grados en la escala de Richter.  

En cuanto al tema de la nueva organización regional, el mandatario anfitrión destacó el debate que se había generado en las sesiones plenarias y dijo: “…lo que buscamos en esencia es crear un mecanismo que una y organice a todos los países integrantes de América Latina y el Caribe, sin excepción…”, anticipando que todos los países poseían la voluntad de arribar a un acuerdo para la unidad política de la región latinoamericana y caribeña.

En Cancún, los mandatarios de la Unasur también realizaron una Cumbre de este organismo, el martes 23, a la cual el mandatario colombiano no asistió.

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