República de Bolivia

6 y 7 de Agosto de 2002
Toma de posesión de Gonzalo Sánchez de Lozada

Al filo de la meDianoche del lunes 5 de agosto de 2002 el presidente venezolano partió de Maiquetía en el Airbus 319-001 rumbo a La Paz, Bolivia, con el objetivo de asistir a la toma de posesión de Gonzalo Sánchez de Lozada.

Este representa el tercero (3°) de un total de catorce (14) viajes que realizó a esta nación andina durante su ejercicio presidencial.

Sánchez de Lozada había participado en Venezuela en las elecciones de 1998 en calidad de observador internacional.

El presidente venezolano señaló que este era un viaje importante para estrechar las relaciones con Bolivia y con sus instituciones, marco en el cual anunció la designación de Imelda Rincón como nueva embajadora de Venezuela en Bolivia.

Dentro del país se esperaba la decisión del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) por los hechos del golpe de Estado de abril de ese año, por lo que la nación estaba expectante especialmente por la intensidad de la diatriba política, misma que había sido utilizada precisamente para conducir al golpe de Estado.

Al efecto, Chávez Frías señaló momentos antes de su partida “…dejemos a los señores magistrados que tomen la decisión que deban tomar…”, pidiéndole a los venezolanos tranquilidad en torno a la decisión que el TSJ debía tomar sobre la participación de los militares en el golpe de Estado del 11 de abril de 2002.

Así, el martes 6 de agosto llegaba a la ciudad de La Paz para asistir a la ceremonia presidencial boliviana, conjuntamente con el presidente del Perú, Alejandro Toledo Manrique, y el príncipe Felipe de Borbón, heredero de la corona española.

Estuvieron presentes, entre otros invitados, el jefe del gabinete de ministros del gobierno de Argentina, Alfredo Atanasof; el director de la oficina de control de drogas de Estados Unidos, John Walters, y el ministro del interior de Chile, José Miguel Insulza.

Chávez Frías a su llegada en un breve encuentro con los medios de comunicación se refirió a la integración latinoamericana, al ser preguntado sobre la situación venezolana comentó que la oposición había intentado dar un golpe de Estado y en menos de dos (2) días el pueblo y los soldados le habían devuelto a Venezuela su institucionalidad.

Al efecto señaló “…en Venezuela hay una fuerza popular indómita y unos militares conscientes de su papel…”.

La toma de posesión de Sánchez de Lozada se producía un par de días luego de su proclamación en el parlamento, donde había obtenido el respaldo de ochenta y cuatro (84) congresistas, derrotando al candidato indígena Evo Morales Ayma, que no llegaba a la mitad de ese apoyo.

El mandatario boliviano saliente, Jorge Quiroga, inició el acto de traspaso presidencial con un informe de su breve gestión, ya que apenas un año antes había sustituido por problemas de salud a Hugo Banzer Suárez, quien falleciera posteriormente.

El nuevo mandatario boliviano, un empresario minero de setenta y dos (72) años, lideraba el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), se le consideraba creador de varias reformas económicas liberales que se habían venido aplicando en Bolivia desde 1985, año en el que fue ministro de estado del gobierno de Víctor Paz Estenssoro.

Sánchez de Lozada también había ejercido la presidencia boliviana entre 1993 y 1997, por lo que esta era la segunda vez en la que asumía la conducción del país.

Por su parte, el nuevo vicepresidente, Carlos Mesa, de cuarenta y ocho (48) años, un periodista de prestigio, había sido elegido por Sánchez de Lozada para liderar un plan de lucha contra la corrupción. Les correspondía así, estar al frente del séptimo gobierno democrático consecutivo de Bolivia desde 1982.

Esta misma estabilidad de la democracia boliviana hizo posible que dos corrientes populares, el Movimiento Al Socialismo (MAS) y el Movimiento Indígena Pachakuti (MIP), lograran cuarenta y un (41) escaños en el Congreso Nacional.

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