República de Chile

11 de Marzo de 2006
Toma de Posesión Presidencial de Michelle Bachelet
Santiago de Chile

Con motivo de la toma de posesión de la nueva presidente de la República de Chile, Michelle Bachelet, Hugo Chávez Frías viaja a esta nación austral el sábado 11 de marzo de 2006, donde sólo permanece por unas horas en lo que el mismo llamó “un viaje relámpago”, retornando a Caracas al concluir los actos de transmisión de mando presidencial, toda vez que el domingo 12 se conmemoraba en Venezuela el Día de la Bandera, en una ocasión además doblemente especial ya que al mismo tiempo se arribaba al bicentenario de la llegada a Venezuela de la primera bandera nacional, de manos de Francisco de Miranda, marco en el cual entraba en vigencia el decreto que incorporaba una octava estrella al pabellón nacional.

Desde la ciudad de Caracas, unos días antes de partir al sur del continente, expresó que apoyaba al nuevo gobierno chileno y deseó “toda la suerte” a la nueva presidente, Michelle Bachelet, al mismo tiempo que alabó al mandatario saliente, Ricardo Lagos, de quien manifestó ser un “…buen amigo que no cayó en las presiones del imperio norteamericano (por Estados Unidos) a pesar de algunos momentos de dificultades…”.

Como se sabe, ambos gobiernos habían tenido algunos roces relacionados con el tema de la salida al mar de Bolivia, que le fue arrebatada por Chile en la llamada Guerra del Pacífico que enfrentó a esta última nación contra las Repúblicas de Bolivia y el Perú entre 1879 y 1883.

Sin embargo, Caracas y Santiago de Chile habían dado por superada la disputa a comienzos de 2004 en un contexto en el que Venezuela expresó su apoyo al ex ministro chileno, José Miguel Insulza, para la secretaría general de la Organización de Estados Americanos (OEA); posteriormente, en abril de 2005, el propio presidente Ricardo Lagos visitaba Caracas y suscribía con Chávez Frías una Declaración Conjunta de Cooperación Comercial, Energética y Científica.

Michelle Bachelet era la tercera socialista que llegaba al poder después de Salvador Allende (1970-1973) y de Ricardo Lagos, que había ejercido la presidencia durante los últimos seis (6) años, y era al mismo tiempo la primera mujer en llegar a la presidencia en Chile, cargo que había sido ocupado por cuarenta y seis (46) varones en casi doscientos (200) años de vida republicana.

Chávez Frías llegó acompañado de una delegación conformada, entre otros, por el ministro de relaciones exteriores encargado, Alcides Rondón; la ministra del despacho de la presidencia, Delcy Rodríguez; el ministro de estado para la integración y el comercio exterior, Gustavo Márquez, y el viceministro de relaciones exteriores para América Latina y el Caribe, Pável Rondón.

A esta transmisión de mando presidencial, realizada en la localidad de Valparaíso, una ciudad-puerto situada a orillas del océano Pacífico a unos ciento diez kilómetros (110 Kms) al oeste de Santiago, asistieron treinta y un (31) jefes de Estado, entre los que se encontraban, Néstor Kirchner (Argentina), Evo Morales (Bolivia), Luis Inácio Lula da Silva (Brasil), Tabaré Vásquez (Uruguay), Alejandro Toledo (Perú), y Hugo Chávez Frías (Venezuela).

También estuvieron presentes, entre otros, varios mandatarios centroamericanos y la primera ministra de Nueva Zelanda, Helen Clark, delegaciones de varios países europeos, entre ellos de Polonia, Portugal y España, esta última encabezada por el príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, por el gobierno estadounidense estuvo presente la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, además de cancilleres, ministros, parlamentarios, embajadores e invitados especiales, entre más de ochocientos (800) asistentes.

El jefe de Estado venezolano aprovechó su breve estadía en la nación chilena para también reunirse con sus homólogos de Argentina y Brasil, Néstor Kirchner y Luiz Inácio Lula da Silva, respectivamente, quienes durante su encuentro en esta ciudad intercambiaron impresiones sobre los distintos aspectos que en materia de integración subregional venían adelantando.

Del mismo, fue en esta ocasión cuando se produjo el encuentro en el que se conocieron Chávez Frías y José Manuel “Mel” Zelaya Rosales, a la sazón presidente de la República de Honduras. Tras ser presentados se inicia una relación que incluso le sirvió a Zelaya para retornar al país luego que fuera expulsado tras el golpe de Estado en su contra que lo derrocó el 28 de junio de 2009, y que lo llevaría a estar fuera de Honduras durante varios meses.

La trama golpista se produjo como consecuencia de haber decidido hacer cambios en la fórmula de comercialización de los carburantes de las transnacionales petroleras, toda vez que éstas se quedaban con una gran ganancia que provocaba altos costos al consumidor, la reacción del sector privado más conservador por el alza histórica al salario mínimo superior al sesenta por ciento (60%) que había ordenado Zelaya, y la iniciativa de realizar una consulta  popular para decidir sobre la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente que aprobara una Constitución política.

En dicha oportunidad Zelaya Rosales le solicitó apoyo a Chávez Frías en materia de cooperación energética, no obstante éste consciente de los riesgos que el relacionamiento con su persona le pudieran acarrear al presidente centroamericano, como en efecto le acarreó, le advirtió sobre el hostigamiento y presiones de la cual estaba siendo objeto por parte de las élites de poder de los Estados Unidos de América y las eventuales consecuencias que un acercamiento político entre ambos mandatarios podrían acarrearle al gobierno hondureño que representaba, por lo que en este contexto le solicitó que ponderara detenida y concienzudamente estos elementos, y que si aún después de esta valoración mantenía el mismo criterio el gobierno venezolano que él dirigía estaba a la orden para cooperarle.

Como se recordará, hacia fines del 2007 la administración de Zelaya refleja el interés de integrar a Honduras a la Alianza Bolivariana para las Américas (Alba), ya para el 2008 se adhiere a Petrocaribe, mecanismo que permitía a Honduras utilizar fondos para programas y proyectos sociales al no tener que cancelar la factura de compra de petróleo en un solo pago.

Con todo lo cual se dio al traste con el golpe de Estado que lo derrocó el 28 de junio de 2009.

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