República de Colombia

4 de Mayo de 2000
Santa Marta

El 4 de mayo de 2000 realiza su trigésimo primer viaje al exterior desde que asumió formalmente la jefatura del Estado, cuarto del año 2000 y segundo a la vecina República de Colombia de esta tercera etapa de sus viajes internacionales.

El mismo fue producto de la voluntad y espíritu de profundizar las distintas áreas de la relación bilateral, así como para impulsar el proceso de integración binacional.

Al efecto, los mandatarios de Venezuela, Hugo Chávez, y de Colombia, Andrés Pastrana, suscribieron el llamado “Compromiso de Santa Marta”, en consonancia con la localidad colombiana donde se realizó este encuentro. En dicho Compromiso se define un plan de acción en las áreas de la integración fronteriza, la cooperación económica y comercial y para la reanudación de las negociaciones limítrofes.

Así, en un escenario particularmente significativo, ya que las actividades se iniciaron en la Quinta San Pedro Alejandrino de esa localidad, donde falleció El Libertador en 1830, se daría un importante impulso al proceso de integración colombo‒venezolano, a través del abordaje de las distintas áreas de la relación bilateral que abarcaron desde la infraestructura física, hasta la reactivación de las negociaciones limítrofes; pasando, asimismo, por los temas del medio ambiente y del comercio.

En el marco de este nuevo encuentro entre los presidentes Chávez y Pastrana, se reactivaron entonces las actividades de las comisiones presidenciales encargadas de la relación bilateral, es decir: la Comisión Presidencial de Integración y Asuntos Fronterizos (Copiaf) y la Comisión Presidencial para la Delimitación de las Áreas Marinas y Submarinas y Otros Temas con la República de Colombia (Coneg).

Es de hacer notar que las actividades de estas comisiones abarcan todo el espectro de las relaciones bilaterales, por lo que con su reactivación se le daba un denodado impulso al desarrollo de todos los temas de la agenda binacional.

Con esta cumbre, también se destaca la continuación de la política de “desgolfización” de la relación bilateral, iniciada precisamente con la llamada Acta de San Pedro Alejandrino, durante las administraciones de los presidentes Virgilio Barco de Colombia, y Carlos Andrés Pérez de Venezuela.

Adicionalmente, este encuentro fue propicio para abordar tanto en el ámbito técnico, como a alto nivel político, la controvertida situación generada por la medida venezolana de regular el libre tránsito de vehículos de carga en la frontera común. Por otra parte, en el documento conocido como el “Compromiso de Santa Marta” se hace expreso reconocimiento a los esfuerzos del presidente Chávez Frías en la búsqueda de una solución negociada al conflicto interno en Colombia..

Precisamente, sobre este espinoso tema, Chávez Frías indicó, al referirse a la creación del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia como brazo político de las Farc-EP, que: “…no puedo pronunciarme (sobre ese movimiento) porque es un asunto interno de Colombia, pero sólo digo que si este gesto significa un paso más hacia la tan anunciada paz para todos, bienvenido sea…”.

Igualmente, se destaca que previo a la realización de este viaje trascendió a los medios de comunicación social y a la opinión pública en general que el presidente Chávez había “…recibido amenaza en su contra que altas fuentes diplomáticas atribuyeron a Carlos Castaño, líder paramilitar de la nación vecina…”, jefe de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

Sobre este particular, el propio Chávez Frías, en un foro realizado en Caracas con estudiantes de las academias militares y de las universidades, expresó antes de partir: “…que sea lo que Dios quiera…”.

Por su parte, el Canciller colombiano, Guillermo Fernández De Soto, indicó no tener informaciones sobre el punto, calificándolo como rumores que “…probablemente vengan de personas que quieren enturbiar una relación que hemos construido luego de superar dificultades y con una gran visión por parte de los dos presidentes…”.

Por este hecho, la cita binacional se vio afectada con una drástica reducción del tiempo, originalmente previsto de dos (2) días, a apenas cinco (5) horas; durante las cuales sin embargo se desarrolló con gran intensidad la agenda de compromisos previstos para la ocasión

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