República Dominicana

4 al 7 de Marzo de 2008
XX Cumbre del Grupo de Río Álvaro Uribe Vélez: Intentos Contra la Unidad Latinoamericana y Caribeña
Colombia Vs. Ecuador
Nicaragua
Venezuela
(Santo Domingo)

En una delicada y compleja coyuntura interamericana, Hugo Rafael Chávez Frías viaja a la República Dominicana con motivo de la realización en esta nación del Caribe de la XX Cumbre del Grupo de Río, en la que vendría a constituirse en la penúltima oportunidad en la que llegaba a tierras dominicanas como Presidente constitucional, después de haberlo hecho en abril de 1999, posteriormente en marzo de 2001, en noviembre de 2002, y noviembre de 2004.

Esta XX Cumbre del Grupo de Río se realizaba del 4 al 7 de marzo de 2008, aún cuando la reunión cimera de los Jefes de Estado se llevaría a cabo, como es habitual, el último día: 7 de de marzo, en un contexto en el cual, si bien el tema central de este foro de concertación política estaba llamado a ser la energía, la atención se centraría en la situación generada por el Gobierno colombiano de Álvaro Uribe Vélez, luego de haber engañado al Presidente de Ecuador, Rafael Correa, para que efectivos élites del Ejército y de la Policía de Colombia, en una operación apoyada por la inteligencia estadounidense, incursionaran en territorio ecuatoriano la madrugada del sábado 1° de marzo de 2008, en un operativo militar para asesinar al jefe guerrillero Luis Edgar Devia Silva, conocido como Raúl Reyes; así como de un grupo de combatientes, y de algunos civiles que le acompañaban, mediante un bombardeo aéreo, al más puro estilo de la mal llamada doctrina de la guerra preventiva, implantada por la administración de George W. Bush, seguido de la incursión terrestre al territorio del Ecuador.

Esta operación militar, ejecutada ilegalmente en territorio ecuatoriano con el objetivo principal de dar de baja a Raúl Reyes, quien además de pertenecer al secretariado de las Farc-EP fungía de portavoz y asesor del bloque del sur de este grupo insurgente, había sido realizada por instrucciones directas de Álvaro Uribe Vélez en clara violación del Derecho Internacional y de la soberanía del territorio ecuatoriano.

La misma, formaba parte de los lineamientos seguidos por el gobernante paisa para echar por tierra toda posibilidad de acuerdo humanitario y de alcanzar una paz definitiva, por medio de la negociación; replanteando el manejo del conflicto interno colombiano en una opción suma cero, circunscrita exclusivamente al enfrentamiento militar.

La situación, de lo burda pasó a lo peligrosa, y había obligado tanto a la República del Ecuador como a la República Bolivariana de Venezuela, ambas con extensas fronteras terrestres con la República de Colombia, a colocar en alerta a sus fuerzas militares, incluso a desplegar tropas y equipamiento de grueso calibre hacia las fronteras con la nación neogranadina.

Así las cosas, Chávez Frías pisa tierra dominicana cerca de las diez de la noche (10.00 p.m.) del jueves 6 de marzo, apenas cinco (5) días después de estos acontecimientos, acompañado de una comitiva integrada por el Ministro del Poder Popular para las Relaciones Exteriores, Nicolás Maduro Moros, así como de otros representantes del tren ejecutivo, arribando a través del Aeropuerto Internacional Las Américas, de Santo Domingo, República Dominicana, para estar presente el viernes 7 en la sesión plenaria del encuentro regional en la sede de la cancillería del país anfitrión.

En la terminal aérea le esperaban, además de las autoridades dominicanas y funcionarios de la organización de la Cumbre, el Embajador de Venezuela en esta nación caribeña, Francisco Belisario Landis.

Los preparativos de esta cita regional se habían iniciado los días 4 y 5 de marzo con reuniones técnicas de las comisiones nacionales, continuaron el día 6 de marzo con el encuentro entre cancilleres, y ahora se llegaba a la cita entre los Jefes de Estado y de Gobierno, el día 7.

En esta ocasión, se producía el traspaso de la Secretaría pro témpore de República Dominicana a México, y figuraban entre los más importantes puntos de la agenda, el fortalecimiento del Grupo de Río, el proyecto de Declaración de Santo Domingo, una declaración de respaldo al proceso democrático de Bolivia, y las propuestas de ingreso de Haití y Guyana al Grupo de Río.

En la terminal aérea, al ser consultado sobre el tema colombiano por los representantes de los medios de comunicación social que se encontraban presentes a su llegada, expresó:

…no tengo doble cara. Si yo estuviera apoyando movimientos armados en América Latina no estaría aquí, yo creo en la paz y he aprovechado las reuniones que he tenido en los últimos años con las FARC —siempre buscando la liberación de rehenes y secuestrados— para insistirles en que deben evaluar el panorama político y considerar seriamente dejar las armas…

Indicó que la única guerra que debía darse era contra el hambre y la miseria, y que siempre había tenido respeto por Colombia, así como una alta conciencia de la necesidad de mantener las mejores relaciones bilaterales. Pero, aclaró que Uribe Vélez había destrozado todo respeto y perdido credibilidad con tantas mentiras e infamias.

Llamó a la reflexión al Gobierno colombiano para que no continuara por el camino de la violencia, sino por el de la paz y la integración.

…yo quiero desde el fondo de mi corazón que se acabe la guerra en Colombia, porque se está desbordando y es una amenaza para todos nosotros. Los invito a que miremos el fondo de la verdad: tomamos el camino a la guerra que quiere impulsar Uribe con sus teorías de la guerra preventiva —y detrás de él Bush— o buscamos el camino de la paz y la hermandad entre nosotros…

Consideró que “…Colombia es un país intervenido por el imperio debido a la gran cantidad de tropas, bases aéreas y secretas, presencia de la CIA, oficinas y laboratorios de guerra psicológica que hay en esa nación…”…Omissis… “el imperio norteamericano ha tomado Colombia…”.

Esta situación la vinculó con la seguridad y defensa venezolana, la consideró de extrema gravedad y como una amenaza para Venezuela.

Señaló como ilógico e irracional que se quisiera “barrer” a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) cuando éstas dominaban miles de kilómetros del territorio colombiano en los cuales el Gobierno de esa nación no había podido, ni siquiera, entrar a rescatar a los secuestrados por el grupo insurgente.

Concluyó el tema señalando que las acciones de Colombia contra Ecuador no podían ser permitidas, por lo que debían ser condenadas y exigirse al Gobierno colombiano que se comprometiera a respetar al Derecho Internacional y la soberanía de los pueblos y las naciones.

Antes de la llegada de Chávez Frías a República Dominicana, el jueves 6, aproximadamente a las diez y treinta minutos de la mañana (10:30 a.m.), los cancilleres de los países miembros del Grupo de Río iniciaban su sesión sobre energía, desastre natural y desarrollo, temas de debate acordados para este encuentro. Pero, desde el inicio flotaba en el ambiente la posibilidad de incluir como un nuevo punto de agenda el debate del reciente conflicto diplomático existente entre Ecuador y Colombia, al cual se habían sumado Venezuela y Nicaragua, para lo que se debía contar con la anuencia, tanto de los cancilleres como de los Presidentes del Grupo de Río.

Para ese momento, en la reunión de los cancilleres estaban participando los respectivos representantes diplomáticos de Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Paraguay, Panamá, Haití Uruguay y Venezuela, ésta última representada por el Embajador venezolano en la República Dominicana, Francisco Belisario Landis, toda vez que la llegada del Ministro del Poder Popular para las Relaciones Exteriores, Nicolás Maduro Moros, estaba prevista para horas de esa noche, conjuntamente con Chávez Frías, debido a la visita a tierra venezolana de la Presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner.

Sobre la eventualidad de la inclusión del nuevo tema, el embajador Belisario Landis explicó la viabilidad de esta posibilidad, al ser el Grupo de Río un mecanismo para la concertación y el diálogo político, y adelantó que ya Venezuela había presentado sus posiciones en las reuniones de coordinación, por lo que sólo se estaba a la espera de la llegada de Chávez Frías para ahondar sobre esta situación.

De esta manera, el viernes 7 de marzo, representantes de dieciséis (16) naciones, trece (13) de ellas a nivel de Jefes de Estado de los países de la región, entre estos el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Rafael Chávez Frías, se daban cita en la Secretaría de Estado de Relaciones Exteriores (Serex) para participar en la XX Cumbre de Río de Jefes de Estados y de Gobiernos, donde además de los tópicos pre acordados de energía, desastre natural y desarrollo, como todos esperaban, se abordaría la conflictividad regional producida por el Gobierno colombiano de Álvaro Uribe Vélez, en una sesión en la que, también, participaban en calidad de invitados especiales, el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza; el Secretario General de la Cumbre Iberoamericana (SGCI), Enrique Iglesias; y el representante de la Minustah, Hédi Annaba.

Ya en la víspera, Chávez Frías, a su llegada al Hotel Santo Domingo de República Dominicana, al ser abordado por los representantes de los medios de comunicación, había indicado:

…Independientemente, no hay excusa para eso, porque existe el Derecho Internacional y se debe respetar. Cada país tiene sus leyes e instituciones y hay que respetarlas, por lo tanto, todos debemos condenar lo que Colombia ha hecho y pedirle que más nunca lo haga, porque ese camino es muy peligroso y conduce es a la guerra…

La sesión plenaria de la Cumbre, desarrollada en dos jornadas, una matutina y otra vespertina, también contemplaba, como se recordará, la ceremonia de entrega de la Secretaría pro témpore a México; así como la adopción de la llamada Declaración de Santo Domingo.

En esta declaración, fechada en Santo Domingo, República Dominicana, el 7 de marzo de 2008, las Jefas y los Jefes de Estado y de Gobierno señalaban que, atentos a la situación que prevalecía entre Ecuador y Colombia, dejaban expresa constancia que:

…Son motivo de profunda preocupación para toda la región los acontecimientos que tuvieron lugar el primero de marzo de 2008 cuando fuerzas militares y efectivos de la policía de Colombia incursionaron en territorio de Ecuador, en la provincia de Sucumbíos, sin consentimiento expreso del Gobierno de Ecuador para realizar un operativo en contra de miembros de un grupo irregular de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, que se encontraba clandestinamente acampando en el sector fronterizo ecuatoriano…

De igual modo, rechazaron lo que claramente calificaron como una violación a la integridad territorial de Ecuador, y reafirmaron el principio de la inviolabilidad territorial de los Estados, cualquiera fuera el motivo, aún de manera temporal.

El documento recoge, igualmente, la referencia a las “…plenas disculpas que el Presidente Álvaro Uribe ofreció al Gobierno y al pueblo de Ecuador, por la violación del territorio y la soberanía de esta hermana nación…”, y da cuenta del compromiso del Gobierno colombiano, representado por Álvaro Uribe, de que tales hechos no se repetirán en el futuro, bajo ninguna circunstancia; de acuerdo a lo dispuesto en los Artículos 19 y 21 de la Carta de la OEA.

En la sesión plenaria, el Presidente de República Dominicana, Leonel Fernández, en su condición de mandatario anfitrión y de coordinador pro témpore de este foro de concertación política, consideró necesario hacer un reconocimiento a la propuesta formulada por el Presidente venezolano de seguir trabajando con todos los países de la región para procurar la paz en la nación colombiana y avanzar en el respeto a la soberanía de los Estados. Fernández se refirió a la cita presidencial como una oportunidad para contribuir a la confianza, hacer aportes para una paz duradera, y mejorar las relaciones entre los países integrantes de este mecanismo político.

Al respecto, llamó al compromiso de asumir los criterios, ideas y planteamientos que se habían puesto de manifiesto en esta reunión para que las acciones que se ejerciesen fuesen siempre en el marco del multilateralismo y del Derecho Internacional.

Ante petición de la plenaria de mandatarios del Grupo de Río ,los Presidentes de Ecuador, Venezuela, Nicaragua y Colombia se estrecharon las manos; y poco después el Presidente nicaragüense realizaba el anuncio de restitución de las relaciones diplomáticas con el Gobierno colombiano, con el compromiso de ambos Estados de continuar en la búsqueda de una solución a una situación limítrofe que les había llevado a la conflictividad diplomática.

Además de la declaración final, también fueron aprobados otros tres documentos: una “Declaración de Solidaridad con los Países del Grupo Afectados por Fuertes Desastres de Origen Natural”, una “Declaración Conjunta de Respaldo al Proceso Democrático Boliviano”, y finalmente, una “Declaración sobre los Legítimos Derechos de la República Argentina en la Disputa de Soberanía de las Islas Malvinas”.

Luego de concluida la Cumbre, los Presidentes de Venezuela, Hugo Chávez; Nicaragua, Daniel Ortega; y Bolivia, Evo Morales, sostuvieron una reunión formal en el Salón Verde de la Secretaría de Estado de Relaciones Exteriores en la cual analizaron los acuerdos alcanzados en esta cita regional y sobre la posición expresada por la mayoría de los Presidentes de América latina y del Caribe, en cuanto a la condena al irrespeto a la soberanía y autodeterminación de los pueblos.

Durante este encuentro se acercó el Presidente del Ecuador, Rafael Correa, quien les agradeció su posición solidaria y de apoyo ante el conflicto generado por el Gobierno de Álvaro Uribe Vélez. Al término de la reunión, Chávez Frías declaró a la prensa que: “…luego del apretón de manos entre Uribe y Correa, se evidencia que el único y principal derrotado en Santo Domingo fue el imperio estadounidense…”.

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