República Federativa de Brasil

6 y 7 de Junio de 2011
Primeras manifestaciones públicas de un extraño padecimiento
(Brasilia)

El lunes 6 de junio de 2011 Hugo Chávez Frías viaja por segunda ocasión durante ese año a la República Federativa de Brasil. El día 1° de enero había asistido a la toma de posesión presidencial de la mandataria brasileña Dilma Rousseff.

Ahora, por segunda vez en 2011, nuevamente se encontraban los dos Presidentes en tierras brasileñas dándole continuidad al esquema de reuniones programadas de manera sistemática que había sido implementado y desarrollado por Chávez Frías y Lula da Silva, para el fortalecimiento permanente de la relación bilateral.

Su llegada a Brasilia se produjo alrededor de las once y treinta minutos de la noche (11:30 p.m.) de la hora local, a través de la Base Aérea Juscelino Kubitschek, adonde llegó en compañía del canciller Nicolás Maduro Moros, así como de otros integrantes de su gabinete.

Recibido por las autoridades brasileñas con los honores correspondientes a su investidura, llamó la atención que Chávez Frías descendía del avión en el que se transportaba con la ayuda de un bastón. Trascendió a los medios que se debía a una lesión en la rodilla que había sufrido hacía un poco más de un mes, que lo había obligado a suspender en esa oportunidad una cita previa, precisamente con la presidenta Dilma Rousseff.

Sin embargo, esta era quizás una de las primeras manifestaciones públicas del inicio de un sospechoso y extraño padecimiento de salud que lo transmutaría a la eternidad, dejando un legado integracionista fundamentado en la visión bolivariana latinoamericana y caribeña, con millones de seguidores fieles a sus ideales y proyectos, los cuales le darían continuidad.

Desde las instalaciones de la propia terminal aérea se refirió a los distintos programas de cooperación en marcha entre las partes resaltando, entre otros, aquellos que habían permitido bancarizar a los segmentos sociales de menores recursos; así como a la construcción de obras de infraestructuras en territorio venezolano.

El Presidente Chávez Frías consideró que la relación Brasil-Venezuela había desempeñado un importante rol en la resurrección de las naciones latinoamericanas y caribeñas, y expresó que la interrelación de Venezuela con Brasil sería reforzada con la firma de más de una docena de acuerdos durante esta visita.

Entre estos figuraban convenios de financiamiento por cuatro mil millones de dólares (U.S. $ 4.000.000.000) con la empresa Odebrecht, para la realización de proyectos habitacionales en Venezuela.

Con la República Federativa de Brasil se venían adelantando importantes proyectos de ingeniería en territorio venezolano, destacando entre ellos el del Metro Guarenas-Guatire, el Metro de Los Teques, el tercer puente sobre el Río Orinoco, la Hidroeléctrica Tocoma (en Ciudad Guayana), la Planicie de Maracaibo, y desarrollos agroproductivos en la Mesa de Guanipa, en el oriental estado Anzoátegui, entre otros.

Chávez Frías declaró, en torno a este primer encuentro oficial con su homóloga Rousseff: “…seguimos fortaleciendo la ecuación estratégica de esta alianza que comenzamos con Lula y ahora con Dilma…”.

 Con esta visita, Chávez Frías iniciaba una corta gira por tres (3) países suramericanos que además de Brasil lo llevaría también a Ecuador y Cuba.

Entre los principales temas que configuraron la agenda brasileña figuraban planes de desarrollo en áreas tales como agricultura, soberanía alimentaria, vivienda, comercio, finanzas, industria, energía, y ciencia y tecnología, a través de la suscripción de varios acuerdos.

Chávez Frías y Dilma Vana da Silva Rousseff, primeramente sostuvieron un encuentro de carácter privado en el Palacio de Planalto, sede del gobierno brasileño, al cual posteriormente fueron incorporados los integrantes de sus respectivas delegaciones para la realización de una reunión ampliada.

Los mandatarios abordaron, igualmente, aspectos vinculados con la integración regional, mismos que habían venido ocupando un lugar permanente en los diálogos y acciones llevadas a cabo entre los dos países, especialmente durante los últimos ocho (8) años entre Chávez Frías y Lula da Silva, y que ahora el líder bolivariano se proponía continuar con la nueva mandataria brasileña en pro del fortalecimiento de los diferentes esquemas y mecanismos políticos de integración, tales como el Mercosur, la Unasur, y el Foro de Cooperación América del Sur-África (ASA), este último enmarcado en las coordinaciones Sur-Sur.

En este orden de ideas destaca la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), que estaba prevista que se instituyera formalmente el 5 de julio de ese mismo año, en la ciudad de Caracas, Venezuela, en el marco del Bicentenario de la Independencia venezolana.

Esta iniciativa venía a constituirse, sin duda, en un nuevo logro de la diplomacia regional que, a su vez, evidenciaba, por un lado, la pérdida progresiva de la influencia estadounidense en la región y subsecuentemente, por otro lado, el cada vez mayor ejercicio soberano e independiente de las naciones latinoamericanas y caribeñas en su propio interrelacionamiento.

Así, desde la ciudad de Brasilia, se reiteraba la participación de Dilma Rousseff en la Cumbre constitutiva de la Celac; mientras que, por su parte, el Jefe de Estado venezolano señalaba “…tenemos que seguir fortaleciéndonos, blindar este continente para convertirlo en un continente de la paz, de la unidad, del progreso, desarrollo humano. Ese es el destino…”.

Asimismo, abordó el tema aún pendiente de la plena participación de la República Bolivariana de Venezuela en el Mercado Común del Sur (Mercosur) que, como se sabe, aún requería la aprobación legislativa de la República del Paraguay cuya dinámica política interna la había venido demorando producto de la diatriba parlamentaria; sin embargo, una vez más Chávez Frías se mostró confiado y señaló que Venezuela ya se sentía parte del Mercosur.

En sus palabras, se le escuchó decir: “…nos falta un pequeño paso (para la adhesión formal) pero estoy seguro que Dilma nos va a seguir ayudando y que llegará ese día. Venezuela, de hecho, está en Mercosur…”.

Por otra parte, en este nuevo encuentro bilateral, también fue tratado el importante tema de la aspiración regional para que la República Federativa de Brasil ocupara un escaño permanente en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas, sobre la cual el líder bolivariano reafirmó el apoyo del Gobierno venezolano, agregando que debía romperse la hegemonía que había permitido a los Estados Unidos de América imponerse; lo cual, además consideró necesario para el proceso de democratización de esa instancia del organismo mundial.

Asimismo, se abordó la situación por la que atravesaban varios países bajo amenazas y hostigamientos, por parte de los Estados Unidos de América, entre ellos la propia Venezuela, que recientemente había sido “…agredida con sanciones unilaterales norteamericanas violatorias al derecho internacional…”, sobre lo cual comentó: “…fue la prepotencia del gobierno de EEUU la que permitió las sanciones contra Pdvsa sin ninguna justificación, de manera arbitraria. Son temas que seguramente estarán allí y la mejor manera de enfrentarlos es la unidad porque sólo unidos seremos libres…”.

Durante la visita, indicó que en el mes de septiembre de ese mismo año, también estaba previsto el viaje a Venezuela de la presidenta Dilma Rousseff, en el marco de estos encuentros presidenciales programados.

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