República Italiana

10 de Mayo de 2006
Con la izquierda italiana y bajo el espionaje estadounidense

Con su quinta visita a la República Italiana, realizada el miércoles 10 de mayo de 2006, Hugo Chávez Frías, además de cumplir agenda bilateral, iniciaba una gira por varios Estados de Europa y África, que lo llevarían a partir de esa fecha y durante diez (10) días por Italia, El Vaticano, Austria, Reino Unido, Argelia y Libia.

Así, al arribar ese día a las seis de la tarde (6:00 p.m.) de la hora italiana, a través del aeropuerto militar de Ciampino, lo hacía acompañado de la Ministra del Despacho de la Presidencia, Delcy Rodríguez; el Ministro de Planificación y Desarrollo, Jorge Giordani; el Ministro de Estado para la Integración y Comercio Exterior, Gustavo Márquez; el Presidente de la Asamblea Nacional, Nicolás Maduro; la Vicecanciller para Europa, Jenny Figueredo; y el Alcalde Mayor de Caracas, Juan Barreto, entre otras importantes figuras venezolanas.

Como era usual, en la ceremonia de recepción y bienvenida estaban presentes autoridades de ambas naciones y del Estado de la Ciudad del Vaticano; por Venezuela lo esperaba, el embajador ante el gobierno italiano, Rodrigo Chávez, y el Embajador ante el Vaticano, Iván Rincón.

Los diplomáticos venezolanos estaban acompañados de Monseñor Giovanni Coppa, representante de la Secretaría del Estado de la Santa Sede; el Subsecretario de América y el Caribe del Ministerio de Asuntos Exteriores de Italia, Jean Paolo Betamio; el Comandante de la Base Aérea de Ciampino, Coronel Giuseppe Gimondo, y el agregado de defensa de la Embajada de Venezuela en Italia, contralmirante Jesús Toro Calderón.

Chávez Frías llegaba a Italia en un contexto postelectoral en esa nación europea en el que, a través de una coalición centroizquierdista, había resultado vencedor Romano Prodi como Primer Ministro, apenas un mes antes, en jornada desarrollada durante los días 9 y 10 de abril.

Este viaje incluyó importantes reuniones oficiales a los más altos niveles, entre ellas con las nuevas autoridades parlamentarias recién electas en las jornadas comiciales de abril.

En lo que sería su primera actividad de la agenda de trabajo iniciada a las siete de la noche (7:00 p.m.), de la hora local de Roma, 221 sostuvo una entrevista con Fausto Bertinotti, presidente de la Cámara de Diputados, en el Salón del Caballero del parlamento italiano.

Fausto Bertinotti ejercía, además, como secretario general del Partido Refundación Comunista que para el momento dirigía el movimiento izquierdista de Europa, y ya había recibido a Chávez Frías en octubre del año 2005, en anterior visita que realizó a Italia.

Luego de felicitar a todas las fuerzas políticas y corrientes populares representadas en el Parlamento, dijo que con los resultados de las elecciones en países como Chile o Bolivia se evidenciaba que América Latina está viviendo un auténtico renacimiento.

El presidente de la Asamblea Nacional, Nicolás Maduro Moros, informaba que, tras el encuentro con el presidente de la cámara de Diputados del Parlamento de Italia, se concretó la preparación de un protocolo para el trabajo conjunto en atención a la implementación de una iniciativa que permitiría la planificación de estrategias dirigidas a atender problemas sociales.

Con posterioridad al encuentro con Bertinotti, se dirigió al Hotel Parco dei Principi, en Roma, donde fue recibido por un grupo de personas que estaban congregadas en las inmediaciones, entre los cuales se encontraban jóvenes venezolanos estudiantes de la Universidad de Roma con quienes departió en las afueras y en el lobby del mencionado hotel.

En esa ocasión, no fue recibido oficialmente por las nuevas autoridades italianas, debido a que aún no se habían posesionado, por lo que conversó por teléfono con Prodi y se reunió con Piero Fassino, líder de Democráticos de Izquierda (DS), la mayor formación de la coalición vencedora.

En Roma, durante la conversación telefónica con el Primer Ministro electo de Italia, Romano Prodi, vencedor en abril de las elecciones con la coalición de centro-izquierda, le señaló que Venezuela aspiraba a convertirse en uno de los mayores socios comerciales de Italia, gracias al suministro de gas y petróleo.

El nuevo Primer Ministro italiano, debía su victoria a los votos de los italianos residentes en el exterior, en particular de América Latina, por lo que prometió reforzar los lazos con la subregión. Su agenda contempló, igualmente, una reunión con su homólogo Giorgio Napolitano, quien había resultado electo por el parlamento italiano como presidente de la República.

En su discurso en el parlamento felicitó al nuevo Presidente de Italia, envió un saludo a las autoridades salientes, especialmente al exprimer ministro, Silvio Berlusconi, y al expresidente, Carlo Ezeglio Ciampi, para de inmediato expresar como una necesidad abrir frentes de cooperación más amplios y profundizar los ya existentes en lo político, en lo social y, especialmente, en la lucha contra la pobreza y la exclusión social.

Con el arribo al poder de la centro izquierda italiana se abrían posibilidades de una intensificación de las relaciones entre Caracas y Roma, en todos los ámbitos que componen el relacionamiento bilateral.

También, trascendió que se esperaba llegar a un acuerdo con la petrolera italiana ENI a la que se le solicitaba el pago de más de sesenta y ocho millones de dólares (U.S. $ 68.000.000.) en impuestos atrasados entre 2001 y 2004.

Al respecto, Chávez Frías expresó su expectativa para llegar a un acuerdo con el nuevo Gobierno italiano, dijo que Venezuela sólo solicitaba lo que correspondía, señalando que de treinta y dos (32) convenios sólo en dos (2), uno con ENI y otro con la francesa TOTAL, no se había llegado a un entendimiento.

De igual modo, anunció que se estudiarían proyectos agroalimentarios entre Italia y Venezuela para instalarse alrededor de la línea ferroviaria venezolana, así como la ampliación de frentes de cooperación en temas sociales.

Más de siete (7) años después de esta visita, se filtró a los medios de comunicación social que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos de América dirigió una minuciosa y detallada operación de espionaje sobre la visita.

En la que fue descrita como una masiva operación de una semana de duración “…se destacó con escuchas, recurriendo al uso de las tecnologías más avanzadas y costosas…”…OMISSIS…“…la operación fue autorizada por el entonces presidente estadounidense George W. Bush (2000-2008), quien para esa fecha estaba en “confrontación” con Chávez y quería conocer “hasta el mínimo detalle sobre la visita de su enemigo” a Italia…”.

En julio de 2013, el portal italiano Globalist, citado por la agencia Rusia Today (RT), revelaba que el nombre de la operación fue “Sigint”, acrónimo de “Signal Intelligence”, y representaba el comienzo de nuevas capacidades de control y penetración con la toma de control sobre las frecuencias de radio, incluyendo las de equipos italianos, para la realización de escuchas a gran distancia captando conversaciones sin necesidad de instalar micrófonos.

La información en referencia, además, indicó que “…cuando el objetivo se trasladaba de un lugar a otro, o si las ondas de radio conllevaban interferencias que impedían las escuchas, la NSA podía activar un dispositivo capaz de tumbar las ondas en un perímetro de 600 metros…”.

Para la masiva operación de inteligencia y de espionaje, por demás ilegal, “…un grupo de agentes de la NSA llegó a Italia tres días (sic) ante de la visita de Chávez, cargando equipos de última generación capaces de guiar la interacción de un sistema de satélites con aviones espías…”,  y

…un día antes de la llegada del Mandatario venezolano, “dos aviones espías sobrevolaron el cielo de Roma”, controlados por agentes que durante su misión permanecieron en la Embajada de EE.UU. en la capital italiana, “sin ningún contacto con el mundo exterior, ni con el personal de la legación”…

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