República de Colombia

17 y 18 de Abril de 2001
¿Lucha contra el narcotráfico?
Cartagena de Indias

En el contexto de la realización en Quebec, Canadá, de la III Cumbre de las Américas, apenas un par de días antes de la misma, se realiza en Cartagena de Indias, República de Colombia, una cita de los mandatarios andinos, pertenecientes a la CAN, con el propósito fundamental de definir posiciones comunes ante la Cumbre continental.

Del mismo modo, los mandatarios andinos se proponían fijar una posición común en torno a la Ley de Preferencias Arancelarias Andinas (ATPA, por sus siglas en inglés), mediante la cual desde 1991 los Estados Unidos de América venían concediendo a Colombia, Ecuador, Bolivia y Perú, preferencias arancelarias en algunos productos para el acceso al mercado estadounidense, por su lucha contra las drogas, preferencias que concluían en diciembre de ese año (2001).

Curiosamente, a lo interno del propio territorio de los Estados Unidos de América, se incrementaba significativamente el cultivo de marihuana, y se empezaba a perfilar una política cada vez más permisiva en varios de los estados que conforman a la unión federal estadounidense hacia el consumo de este alucinógeno que, progresivamente, fue legalizando su uso con el eufemismo de “fines medicinales”, hasta llegar a “fines recreacionales”.

De acuerdo con información de la British Broadcasting Corporation (BBC) de Londres, en un reportaje publicado en septiembre de 2007, se da cuenta que: “…la marihuana es el mayor cultivo comercial de Estados Unidos con un valor superior al del maíz y trigo combinados…”.

De hecho, diferentes fuentes han venido revelando el crecimiento exponencial en los Estados Unidos de América, ya no sólo de la demanda (consumo), sino también de la producción (oferta), especialmente en materia de cultivos de marihuana.

El mismo trabajo de la BBC señala textualmente:

…Para darse una idea del tamaño comercial de los cultivos estadounidenses de la hierba, basta señalar que, de acuerdo a un informe del Servicio de Investigaciones del Congreso de EE.UU., el narcotráfico contribuye a la economía colombiana una suma cercana al 2,5% del PIB de ese país, o sea unos US$2.500 millones. Una cifra equivalente apenas a la mitad del valor comercial estimado de la cosecha californiana…

Así mismo, en materia de las denominadas drogas duras, especialmente la cocaína, encontramos en el Reporte Mundial de las Drogas, correspondiente al año 2011, emitido por la Oficina de las Naciones Unidas sobre las Drogas y el Crimen (UNODC, por sus siglas en inglés) que:

“…El mayor mercado de la cocaína sigue siendo los Estados Unidos, con un consumo estimado de 157 toneladas métricas de cocaína, lo que equivale al 36% del consumo mundial…” / “The largest cocaine market continues to be that of the United States, with an estimated consumption of 157 mt of cocaine, equivalent to 36% of global consumption”.

En agosto de 2009, a través de conocidas e importantes corporaciones mediáticas internacionales, se hizo público que en un estudio realizado en varias de las grandes ciudades estadounidenses, en un promedio de veinte (20) meses, se habían conseguido trazos o residuos de cocaína en el noventa por ciento (90%) de los billetes estudiados. Esta información publicada, entre otros medios, por CNN, Revista Time, y The Guardian (del Reino Unido) está fácilmente disponible en internet.

La situación incluye hasta aplicaciones de IPhone que sirven para la ubicación de centros de ventas de marihuana dentro de los Estados Unidos.

De acuerdo con el informe de la Oficina de las Naciones Unidas sobre las Drogas y el Crimen (Unodc), correspondiente al año 2013, América del Norte y Europa central/occidental representaban, aproximadamente, la mitad de los consumidores de cocaína a nivel mundial.

Sobre la marihuana, si bien señala que aumentaron las superficies erradicadas en los Estados Unidos, indica que esto podría ser indicio de un incremento de la superficie dedicada a su cultivo.

En este contexto, vale la pena recordar que el 20 de diciembre de 1989, la República de Panamá fue invadida por los Estados Unidos de América, debido a que el General Noriega fue acusado por tráfico de drogas, imputado y condenado por ellos.

Hacia fines de 2015 en los Estados Unidos de América la marihuana ya era legal en 23 estados y en el Distrito de Columbia, para “fines medicinales”, y se habían adelantado diferentes iniciativas tendentes a su total legalización con meros fines recreacionales en muchos estados de la unión estadounidense entre los que destaca el estado de Colorado, donde es completamente legal su uso, cultivo y venta para cualquier fin o propósito.

De esta manera, los Estados Unidos de América no sólo vinieron avanzando, a lo interno de la unión federal, en permitir el consumo de sustancias estupefacientes y psicotrópicas a su propia población, especialmente en el sector adolescente y juvenil; sino que al mismo tiempo, utilizaban el tópico de la lucha antidrogas como una herramienta de política exterior, que ya no solamente era de carácter político con las llamadas “certificaciones” del Departamento de Estado, sino que, también, impactaba directamente los flujos de comercio de los países de la región, en materia de exportación de commodities a través del ATPA.

Así las cosas, para la época, una de las principales preocupaciones que motivaba esta reunión de los mandatarios andinos, se orientaba a llevar ante los Estados Unidos de América una posición común de la CAN para que fuera prorrogado el sistema de preferencias arancelarias andinas (ATPA) para los países que se beneficiaban de ellas.

Al propio tiempo que esto se daba, las agencias noticiosas internacionales reseñaban que el Gobierno estadounidense advertía a los ciudadanos de su país que se abstuvieran de viajar a Colombia, a través de una “travel warning”, indicaba que: “…en Colombia el riesgo de ser secuestrado es más grande que en cualquier otro país del mundo…”

A la cita cartagenera acudieron, además del Presidente venezolano y el mandatario anfitrión, el colombiano Andrés Pastrana, los Presidentes de Bolivia, Hugo Banzer y de Ecuador, Gustavo Noboa; mientras que por el Perú, que se encontraba en elecciones, asistió el titular de Relaciones Exteriores, Javier Pérez de Cuéllar.

El encuentro de estos líderes siguió al de sus Ministros de Comercio Exterior, reunidos el día previo; quienes habían elaborado una documentación sobre el “…impacto socioeconómico que ha tenido el tratado de preferencias en los países beneficiarios, (…omissis…) y la necesidad, desde el punto de vista social y económico de seguir contando con estas preferencias arancelarias”.

Los líderes de los países beneficiarios argumentaban que el ATPA era vital para aumentar la producción industrial, las exportaciones, y combatir el desempleo.

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