República de Panamá

18 de Noviembre de 2000
X Cumbre Iberoamericana
¿Lucha contra el terrorismo?

La X Cumbre Iberoamericana realizada en Panamá los días 17 y 18 de noviembre de 2000 fue el motivo del quincuagésimo (50°) viaje internacional de Hugo Chávez Frías, sexto de esta cuarta etapa.

En esta cita iberoamericana se debatieron tres (3) temas principales, a saber: “Las estrategias para la superación de la pobreza y el logro de la equidad en Iberoamérica”, “Los valores éticos y cívicos en la niñez y en la adolescencia como factores indispensables hacia una cultura de paz en Iberoamérica”, y “La niñez y la adolescencia en la perspectiva de la justicia y desarrollo”.

En la Cumbre participó la directora ejecutiva de la Unicef, Carol Bellany. Durante su intervención, se difundió un informe de esta agencia especializada de las Naciones Unidas donde se indicó que si la región se redujera a una aldea de cien (100) personas, cincuenta y uno (51) serían mujeres y cuarenta y nueve (49) hombres; de las cuales, treinta y nueve (39) serían menores de dieciocho (18) años; pero añadiendo que, entre otros problemas, “…22 personas vivirían con menos de un dólar diario, 22 no tendrían agua potable, 14 no sabrían leer ni escribir, tres menores morirían antes de su primer cumpleaños, y 50 nunca se matricularían en la escuela secundaria…”.

En atención a esta temática, que formó parte de los ejes centrales de esta Cumbre Iberoamericana, el Presidente venezolano intervino, refiriéndose a la Ley Orgánica de la Protección del Niño y del Adolescente; así como a las políticas sociales que para atender a estos sectores de la sociedad había venido instrumentando en su gobierno, destacando que el tema formaba parte de las prioridades de su mandato.

Por otra parte, propuso que los países latinoamericanos se organizaran con el apoyo de España y Portugal para conformar un bloque que renegociara el pago de la deuda externa. Al respecto, señaló que se trataba de retomar un planteamiento formulado por la Presidenta panameña, Mireya Elisa Moscoso Rodríguez, sobre la incidencia de la deuda externa en los países indoamericanos.

Dentro de las actividades extra Cumbre tuvo lugar, en el Instituto Bolívar, un significativo evento alusivo a las actas del Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826, las cuales fueron exhibidas a los mandatarios, así como la espada de Bolívar que fue llevada por la delegación venezolana a tierras istmeñas, para la ocasión.

Cientos de personas se congregaron en el casco antiguo de la ciudad de Panamá para ver, y dar la bienvenida, al Presidente venezolano, quien caminó unos ochocientos metros (800 Mts) junto a la multitud, en una emotiva ceremonia mediante la cual la espada de El Libertador fue escoltada desde la Plaza Herrera, hasta el Salón Simón Bolívar, en la sede de la cancillería, por sesenta y cuatro (64) cadetes de la Academia Militar de Venezuela (AMV) y un número similar de cadetes de la Policía Nacional de Panamá (PNP), en me dio de vítores y flores que lanzaban desde los balcones de los clásicos caserones antiguos, propios de esa parte de la ciudad de Panamá.

Desde el Centro de Convenciones Atlapa, los mandatarios y las autoridades anfitrionas realizaron el acto de clausura de la Cumbre, con la emisión de la llamada Declaración de Panamá, “Unidos por la Niñez y la Adolescencia, Base de la Justicia y la Equidad en el Nuevo Milenio”.

Esta visita fue propicia, además, no solamente para pasar revista a la relación bilateral, sino también para la suscripción, el 17 de noviembre de 2000, de un “Acuerdo entre el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y el Gobierno de la República de Panamá referente a la Exención del Requisito de Visa para Titulares de Pasaporte Diplomático, Consular, Oficial, Especial y de Servicio”.

Sin embargo, otro hecho marcaría no solamente esta histórica cita iberoamericana, sino también la relación bilateral entre Panamá y Venezuela, así como entre Panamá y Cuba.

La situación se generó al quedar descubierta la trama conspirativa del mayor terrorista del hemisferio americano: Luis Clemente Faustino Posada Carriles, quien posteriormente terminaría viviendo en los Estados Unidos de América, mismo que mediante la utilización de explosivos tenía previsto la realización de un atentando en un acto público, en el Paraninfo de la Universidad de Panamá (UP), en el cual estaría presente el presidente cubano, Fidel Castro Ruz, con el objetivo de asesinarlo, aún a costa de una cantidad de víctimas mortales por el efecto de la onda explosiva.

La trama urdida, desde el exterior, conllevó el ingreso a territorio panameño del, tristemente célebre, terrorista Posada Carriles.

El confeso terrorista había viajado desde la República de El Salvador hacia San José, ciudad capital de la República de Costa Rica, el 3 de noviembre de 2000, desde donde, posteriormente, llegó a la República de Panamá.

Una vez develada la planificación del atentado terrorista por los servicios de inteligencia cubanos, las autoridades panameñas se vieron obligadas a detenerlo el viernes 17 de noviembre de 2000.

Gracias a la detallada información entregada oportunamente a los órganos de seguridad panameños, así como a la pública denuncia realizada por Fidel Castro Ruz, se logró evitar la masacre, la captura de los criminales, la incautación de las pruebas materiales y colocar a disposición de la jurisdicción de las autoridades panameñas todas las evidencias, entre ellas casi ocho (8) kilos de explosivos C-4.

Al despiadado y peligroso terrorista la policía panameña le encontró un pasaporte salvadoreño a nombre de Franco Rodríguez Mena, que posteriormente Gabriel Carranza, Viceministro del Interior de la República de El Salvador, desde la propia sede de la Dirección General de Migración, indicó que había sido expedido el mediodía del 30 de marzo de 1998, en la agencia de Migración del Centro Comercial Galerías, y que correspondía al pasaporte número A 143258.

A la banda terrorista, compuesta además por Gaspar Jiménez, Guillermo Novo y Pedro Remón, así como por el cubano residente en Panamá César Matamoros y el panameño José Hurtado, amén de los explosivos, también le incautaron armas, y un croquis del recorrido y de los sitios de las reuniones públicas del Presidente cubano.

En abril del año 2004 un juez panameño los condenó a penas de prisión, de entre siete (7) y ocho (8) años, de la cual se librarían posteriormente como consecuencia de un cuestionado indulto otorgado por Mireya Elisa Moscoso Rodríguez, a sólo un día de culminar su período de gobierno, antes de traspasar la Presidencia de la República de Panamá a su sucesor Martín Erasto Torrijos Espino.

Un increíble audio de la, para el momento Presidenta de Panamá, Mireya Moscoso, aún disponible en internet, en mensaje que le dejara a quien fuera Embajador de los Estados Unidos de América en la República de Panamá, Simón Ferro, habla por sí sólo:

…Embajador Buenos Días es la Presidenta para informarle que ya los cuatro cubanos fueron indultados en la noche de ayer, y que ya salieron del país, tres van rumbo hacia Miami, y el otro pues con rumbo desconocido. Hasta luego, un abrazo…

Este hecho que contraviene abiertamente, no solamente la lucha antiterrorista, sino al mismo tiempo el pronunciamiento que los propios Jefes de Estado presentes en la X Cumbre Iberoamericana habían realizado contra el terrorismo, pronunciamiento al cual incluso se había sumado Panamá, a través de la misma presidenta Mireya Moscoso, provocó el retiro del Embajador de la República Bolivariana de Venezuela en Panamá, Flavio Granados Pomenta; medida similar adoptó la República de Cuba.

La República Bolivariana de Venezuela como la República de Cuba habían estado realizando las gestiones diplomáticas ortodoxas para la solicitud de extradición desde Panamá del peligroso terrorista, prófugo de la justicia de ambas naciones.

El despiadado terrorista había logrado fugarse de una cárcel venezolana en 1985, donde se encontraba recluido por la voladura, igualmente con explosivos, de un avión civil de Cubana de Aviación que había causado la muerte, el 6 de octubre de 1976, de todos los pasajeros y su tripulación, un total de 73 personas, que incluía los 24 integrantes del equipo juvenil de esgrima de Cuba, quienes celebraban haber ganado todas las medallas de oro del Campeonato Centroamericano y del Caribe, así como 11 jóvenes guyaneses que viajaban a Cuba para estudiar Medicina, y una mujer embarazada, entre otras víctimas, todas civiles.

Con la llegada de Martín Torrijos Espino se produjo el retorno de los embajadores retirados, pero todo estaba previsto en el cálculo político de esta acción: una vez más, el terrorismo escapaba de la justicia, mientras que la retórica a favor de la guerra contra el terrorismo aún continúa sin cesar.

Es importante reseñar que él, para entonces, Presidente de Cuba, Fidel Castro Ruz, legítimamente, se negó a firmar la declaración de condena al terrorismo del grupo separatista ETA y de solidaridad con España que presentara el gobierno de El Salvador, apoyada por los demás líderes presentes en esta X Cumbre Iberoamericana.

Al efecto, explicó claramente que el documento no mencionaba a Cuba entre las víctimas del terrorismo, uno de los mayores sujetos mundiales de ataques de terrorismo de Estado.

Este fue el segundo (2°) viaje que el Presidente venezolano realizaría a la República de Panamá como Jefe de Estado.

Anteriormente, lo había hecho el 1° de septiembre de 1999, precisamente para asistir a la toma de posesión presidencial de Mireya Moscoso, misma que justo al término de su mandato dejaría en libertad a uno de los más conspicuos terroristas americanos, prófugo de la justicia venezolana y prófugo internacional.

El presidente Chávez Frías haría un tercer (3er) y último viaje a tierras istmeñas el 22 de junio de 2006, durante el gobierno de Martín Erasto Torrijos Espino, mismo que es debidamente abordado más adelante.

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