República Federativa de Brasil

28 de Abril de 2010
IX Encuentro Presidencial
Chávez Frías-Lula da Silva

Durante el año 2010, el Presidente venezolano realizaría un único viaje a la República Federativa de Brasil.

Llegó el miércoles 28 de abril, en el marco de los encuentros presidenciales sistemáticos que los Jefes de Estado de ambas naciones habían acordado efectuar, en septiembre de 2007. Este correspondía al noveno de estos encuentros entre ambos líderes suramericanos.

Las relaciones brasileño-venezolanas habían recibido un fuerte impulso, a partir de 2003 con la llegada del Presidente Lula da Silva a la presidencia.

El último encuentro había sido realizado en octubre de 2009, en la población de El Tigre, estado Anzoátegui, en Venezuela, en el cual los dos países suscribieron quince (15) acuerdos, en diferentes áreas, principalmente en petróleo y gas.

Estos encuentros sistemáticos buscaban el fortalecimiento de la relación bilateral, de la democracia, del desarrollo social, la integración física y energética, la seguridad fronteriza, la complementación e integración económica, la protección ambiental y la preservación de la amazonía.

De esta manera, alrededor de las cinco y treinta minutos de la madrugada (5:30 a.m.) de la hora local de Brasilia, el mandatario venezolano arribó a esta nación, acompañado de varios ministros venezolanos que se reunirían con sus pares brasileños para revisar el desarrollo de los proyectos conjuntos, darle celeridad a los compromisos asumidos por los gobiernos, y el establecimiento de nuevos convenios.

Este encuentro era el primero que los dos Presidentes realizaban luego de la aprobación legislativa, por parte del Congreso de Brasil del ingreso de la República Bolivariana de Venezuela al Mercosur, por lo que el mismo estaba, además, orientado a continuar avanzando en la materialización de la política de integración regional.

En este noveno encuentro presidencial brasileño-venezolano fueron suscritos veintidós (22) nuevos convenios de cooperación para fortalecer las áreas energética, vivienda, social, cultural, turismo y, agroalimentación, entre otras; en una ceremonia realizada con la presencia de Chávez Frías y Lula da Silva, con posterioridad a una reunión privada que sostuvieron en el Palacio Itamaraty, en Brasilia, donde además de revisar la agenda bilateral pasaron revista a la situación regional.

En esta nueva serie de compromisos brasileño-venezolanos figura en el área agroalimentaria el suministro a Venezuela de diez mil toneladas (10.000 t) de aceite refinado de soya, así como el suministro de maíz amarillo. También, se amplió un convenio ya existente para la construcción de viviendas en San Agustín del Sur, en Caracas, por parte de la empresa brasileña Odebrecht.

Asimismo, en el campo energético, se pactó un compromiso para que Brasil adquiriera de Venezuela unos setecientos cincuenta barriles (750 B) de nafta; y la implementación de un programa de trabajo para la creación de un centro de investigación en territorio venezolano, dirigido al intercambio de conocimiento técnico y humano en el sector eléctrico.

Igualmente, se anunció la firma de una carta de intención para el desarrollo de orquestas infantiles y juveniles, así como la creación de una red de asistencia a la mujer migrante en la frontera común.

De igual modo, se abordaron temas relacionados con los trabajos realizados en Venezuela por la Agencia Brasileña de Desenvolvimiento Industrial (Abdi), así como de infraestructura y vivienda.

En la víspera del viaje, estando en la ciudad de Caracas, el martes 27 de abril, el mandatario venezolano en una transmisión por la estatal Venezolana de Televisión (VTV), desde un consejo de ministros, había indicado que se suscribiría un convenio para la construcción en el noroeste de Venezuela de una planta petroquímica, para que Pequiven, la petroquímica venezolana, procesara polipropileno conjuntamente con la brasileña Braskem, en una inversión mixta estimada en dos mil millones de dólares (U.S. $ 2.000.000.000).

En el área de finanzas, se anunció la firma de un instrumento entre el Banco de Venezuela y el brasileño Banco Caixa Económica Federal, para mejorar e incrementar el acceso a los servicios bancarios entre ambas naciones.

A la cosecha de acuerdos se incorporó un contrato para que la Empresa Brasileña de Pesquisa Agropecuaria (Embrapa) realizara en Venezuela investigaciones agropecuarias, así como el establecimiento de un régimen especial para facilitar la integración y la promoción del turismo fronterizo.

En cuanto a la revisión de la situación regional, Chávez Frías y Lula da Silva coincidieron en la inminente necesidad de que Unasur eligiera con prontitud la persona que ocuparía la posición de Secretario General del nuevo organismo regional, en reunión que el bloque suramericano tenía prevista realizar, próximamente, en la República Argentina.

Tanto Chávez Frías como Lula da Silva, se cuidaron de no expresar públicamente sus preferencias. Sin embargo, se inclinaban hacia la figura del ex Presidente argentino Néstor Kirchner. La posición de Secretario General de Unasur estaba vacante desde la fundación del organismo, en mayo del 2008.

La misma no había podido ser ocupada por falta de consenso entre los países miembros. En este contexto, estaba previsto que en mayo de 2010 el grupo se reuniera en la República Argentina en la cual Kirchner se presentaba como candidato único, postulado desde hacía más de un año, ya que hasta ese momento no había conseguido el apoyo de Uruguay por particularidades presentadas en su relación bilateral en materia ambiental.

También desde Brasil, Chávez Frías en rueda de prensa conjunta con Lula da Silva, se refirió al retrasado proyecto para la construcción del llamado gasoducto del sur sobre el cual afirmó que la Federación de Rusia había manifestado interés.

Del mismo modo, se manifestó sobre el otro gran proyecto regional denominado ferrocarril del sur, del cual admitió que, tal vez ni él, ni Lula, llegarían a verlo convertido en realidad.

Por su parte, Lula da Silva se refirió, aunque sin nombrarlo, al nuevo Presidente de Honduras: Porfirio Lobo, afirmando que había amnistiado a los golpistas y no a los derrocados, en clara referencia a la manipulación judicial que se le pretendía hacer al ex Presidente Manuel Zelaya, en un proceso por presunta corrupción, que amenazaba con detenerlo, en caso de que regresara a su país, ya que nuevamente había salido de Honduras.

En ese contexto, anunciaron que el nuevo encuentro presidencial entre ambos se realizaría el 3 de agosto en Venezuela, al tiempo que Lula da Silva acotó que posiblemente en el mes de diciembre de ese mismo año viajaría a Venezuela para despedirse de su homólogo venezolano, antes de la toma de posesión del nuevo gobernante brasileño.

Los mandatarios emitieron un comunicado conjunto en el que dieron cuenta de los aspectos abordados en esta reunión de trabajo, como fue calificada, realizada el 28 de abril de 2010, en el marco de este noveno encuentro realizado desde la creación del mecanismo de reuniones presidenciales regulares, en 2007.

El comunicado conjunto se pasea por los aspectos abordados en el área de cooperación habitacional, inclusión bancaria, integración fronteriza, cooperación agrícola, cooperación en alimentación y agricultura familiar, temas sociales, cooperación cultural, educación, desarrollo científico, tecnológico e industrial, energía, cooperación en el área mineral, comercio, sector automotriz, financiamiento a exportaciones de bienes y servicios; la apertura del Instituto de Pesquisa Económica Aplicada (Ipea) en Caracas; Turismo; combate al narcotráfico; Mercosur y, finalmente, la integración regional.

Así las cosas, en este IX encuentro presidencial que se desarrolló en Brasilia, fueron suscritos en la sede de la cancillería de Itamaraty veintidós (22) acuerdos en más de diez (10) áreas estratégicas.

Chávez Frías, en referencia al fortalecimiento de la relación entre Brasil y Venezuela le expresó a su homólogo brasileño que “…en ocho años hicimos lo que nunca se hizo en dos siglos…”.

Al efecto, se refirió a que en los últimos ocho años habían realizado diecisiete (17) encuentros, siendo además este el noveno de estos contactos que se habían propuesto realizar para dar seguimiento a los convenios suscritos.

Al recordar que las relaciones en el pasado habían sido casi nulas, señaló “…hoy hemos acordado una serie de convenios, de proyectos que se suman a una gigantesca red de cooperación en todo el frente de la batalla social, política, tecnológica, productiva, económica…” y vaticinó que “…nadie podrá echar para atrás lo que hemos venido construyendo que forma parte de esa construcción mayor que es la unión suramericana, que como sabemos es absolutamente vital para conformar un mundo nuevo…”.

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